La Bolsa neoyorquina superó con fuertes pérdidas pero sin pánico su primer día de actividad tras los atentados Pudo haber sido mucho peor. Wall Street vivió ayer una de las sesiones más turbulentas de su historia, la primera tras los atentados de hace una semana. El indicador más venerado, el Dow Jones, registró un récord negativo. Perdió 684 puntos, la caída en unidades más alta de su historia, y cerró a su nivel más bajo desde octubre de 1988. Sin embargo, en términos porcentuales, el recorte no se compara con las dos debacles que muchos tenían en mente, las de 1929 y 1987.
17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Nunca antes el Dow Jones había perdido tantos puntos en una sola jornada. En el crack de 1929, el saldo negativo fue sólo de 30, y de 508 en el de octubre de 1987. Pero la realidad cobra un tono distinto si se contempla desde otra perspectiva. El seísmo de la Gran Depresión supuso un desplome del 51%. El de hace catorce años, del 22,6%. Ayer la Bolsa se encogió mucho menos, poco más del 7%. Todas las miradas estaban pendientes de lo que pudiera ocurrir tras cuatro días sin actividad bursátil. Las de los responsables de la Reserva Federal (el banco central estadounidense) también. De hecho, el organismo que preside Alan Greenspan optó por echar una mano a quienes pedían calma. Una hora antes de que sonara la campana de Wall Street, anunció un nuevo recorte de medio punto en los tipos de interés, el octavo en lo que va de año. La tasa de referencia, la de los fondos federales, pasó así a situarse en el 3%, su nivel más bajo en siete años y medio. El Banco Central Europeo hacía poco después otro tanto. Todo para evitar que la tragedia de las Torres Gemelas se traduzca en una crisis económica internacional. El síntoma más positivo de la jornada fue precisamente que la inevitable tendencia vendedora fue ordenada. El pánico y el caos que algunos temían no llegó a imponerse. Sectores más perjudicados Los sectores más afectados por los atentados -los de las aerolíneas y las aseguradoras- fueron también los que sufrieron mayores pérdidas. Mientras tanto, las empresas centradas en productos militares, armas y tecnologías de seguridad vieron como su cotización crecía como la espuma. Pero, como advirtió el presidente de la Bolsa neoyorquina, Richard Grasso, «la jornada de hoy no importa». Lo que importa es lo que ocurra en los próximos días y meses. Y Wall Street ha entrado ya oficialmente en lo que denominan los analistas el «mercado del oso», tras retroceder más de un 20% desde su último máximo.