Dépor-Athletic desde Queens

JUAN OLIVER A CORUÑA

INTERNACIONAL

BRANDON BREWER / REUTERS

La comunidad de Galicia en Nueva York reanuda su vida cotidiana en medio de la desolación Parece un milagro, pero de momento no hay ninguna información oficial ni oficiosa que haga temer que alguno de los 5.000 gallegos que residen en Nueva York haya sufrido heridas graves en el atentado del World Trade Center. Sólo un joven de Ribeira, que estaba trabajando frente a las Torres, estuvo ingresado en un hospital cuando le cayeron encima restos de uno de los edificios. Pese a esa sensación de divina fortuna, la comunidad gallega también está desolada y vive de cerca la rabia de todo un país.

17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Son las tres menos cuarto de la tarde del sábado en Nueva York (las nueve menos cuarto en España) y medio centenar de emigrantes gallegos están reunidos en la Casa de Galicia, en Queens, frente a Manhattan. Los sábados suelen juntarse más de cien personas para ver por televisión o seguir por radio los partidos de la Liga española, aunque en esta ocasión la cifra se ha reducido a la mitad. Y eso que el Deportivo juega en casa contra el Atlétic, y que en la ciudad, que cuenta incluso con un Riazor Blues Bar, los aficionados blanquiazules se cuentan por miles. Los atentados que han desfigurado Nueva York también han acabado con el interés de muchos gallegos por el fútbol. Al menos de momento, cuando la inminente declaración de guerra hace temer que lo del World Trade Center haya sido sólo el principio. «Ahora hay miedo a que el próximo atentado sea contra un colegio», dice José Isidro Tajes, de Muros, poco antes de que empiece el partido. Tiene 24 años y lleva 16 en Nueva York. Trabaja como Ingeniero Informático del Departamento de Educación del Ayuntamiento de Nueva York, tiene a su cargo 34 escuelas y dice que lo que más le duele es comprobar que el odio está calando en la ciudad como la nube de polvo que provocó el desplome de las Torres, y que se va asentando poco a poco, con la lluvia. «He visto a niños árabes comentar a sus compañeros que lamentan lo sucedido, pero que sus padres les dicen que tienen que estar contentos. Han quemado casas y tiendas de musulmanes, mientras los afganos de Nueva Jersey entonaban cánticos de alegría tras el atentado», se lamenta. Ambiente bélico José Isidro estuvo ayer en una boda, y cuenta que, al final de la celebración, los 300 invitados juntaron sus manos y cantaron el Proud to be an american (Orgulloso de ser americano). Asegura que nadie cree aún del todo que lo que ha pasado no es un mal sueño, pero que toda la ciudad quiere la guerra, cuanto antes, ya. «Si el presidente Bush no la declara, Estados Unidos irá contra él», subraya José Isidro, antes de reconocer que ese sentimiento patriótico, que no las ansias de venganza, también impregna a la comunidad gallega: «Dí que los gallegos de aquí estamos bien, pero que nos sentimos parte de este país, y que, por eso, sufrimos como cualquier americano».