MINISTROS LENGUARACES

La Voz

INTERNACIONAL

ARANTZA ARÓSTEGUI DESDE LA MURALLA

07 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Desafortunado, muy desafortunado el paralelismo que hizo ayer el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Simón Peres, entre la situación de Israel-palestinos con la España-País Vasco. Recuerda por su torpeza a la que hizo en abril pasado su homólogo español, Josep Piqué. Éste se encontraba en Jerusalén y también tuvo la ocurrencia de equiparar la situación de Israel y la del País Vasco y el terrorismo de ETA con el de los palestinos. Piqué, quizá para ganarse el beneplácito de su colega Peres, que se sentaba a su lado, omitió referirse al terrorismo israelí y dedicó su discurso a combatir con dureza la violencia de los palestinos. Tanto empeño puso en ello que Peres, curiosamente, se vio obligado a hacer mención del «sufrimiento del pueblo palestino» como un factor a tener en cuenta. Piqué puntualizó sus palabras un día después tras ser desautorizado por José María Aznar. Después de cinco meses, el ministro israelí ha tragado el anzuelo de Piqué. Según se desprende de sus palabras, Peres cree que Israel es España y los palestinos, vascos, lo cual evidentemente no responde stricto sensu a la realidad política. Es posible que Peres pretendiera más bien equiparar el terrorismo palestino con el terrorismo vasco, porque no parece cabal pensar que la similitud fuera entre el terrorismo israelí (terrorismo de Estado y asesinatos selectivos) y el terrorismo español. Como el símil es disparatado, colegiremos que Peres dijo lo que no quería decir, como en su día Piqué tuvo el lapsus que tuvo. Lo único preocupante es que ambos ministros lenguaraces son los jefes de la diplomacia en sus países respectivos y que deberían tener más cuidado en sus manifestaciones públicas.