Durante una manifestación contra la ocupación israelí celebrada en marzo en Ramala, Abu Ali Mustafá dijo estar convencido de que los israelíes le andaban buscando. «Sé que mi cabeza tiene un precio, pero los israelíes deben saber que estamos librando la última batalla», confesó. «A Israel no le cuesta nada matar puesto que sus medios militares son ilimitados», apostilló el secretario general del FPLP, en una especie de fatal premonición. El líder más conocido del FPLP es George Habash, que reside en Siria afectado por una enfermedad que lo mantiene postrado, por lo que renunció a la secretaría general en julio pasado. Mustafá, que desde 1968 se ocupaba de las acciones militares, pasó a encargarse de la secretaría general y buscó el acercamiento con Arafat. Su oposición a los acuerdos de Oslo no era radical. Puede decirse que Mustafa había evolucionado hacia la moderación y en 1999 decidió regresar del exilio. Con todo, defendía la lucha armada como única vía para recuperar Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental, puesto que pensaba que Israel sólo iba a retirarse de los territorios ocupados por la fuerza.