Carlos Ménem, ex-presidente de Argentina El ex-presidente argentino Carlos Ménem, ahora en arresto domiciliario por la presunta venta ilegal de armamento a Ecuador y Croacia, se muestra «esperanzado» por recuperar su libertad dentro de poco y acusa al juez que lo procesó de un posible odio personal, algo que Ménem no entiende, dado que fue él quien le nombró juez. En una entrevista al diario argentino Página/12, asegura tener «la solidaridad total» del ex presidente de EE UU George Bush y del actual mandatario colombiano, Andrés Pastrana.
26 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Es un día de festejos en Don Torcuato, el rancho en el que Carlos Ménem permanece en arresto domiciliario. La justicia acaba de flexibilizar el régimen de detención. Y en el menemismo todos hablan, quizás anticipadamente, de la inminente liberación de su jefe. -¿Usted cree, como repiten en su entorno, que la Sala II de la Cámara Federal dará marcha atrás con el arresto? -Estoy esperanzado. Tengo sobradas esperanzas. -¿Y a qué se debe ese llamativo viaje de su mujer a Estados Unidos? -Mantuvo un encuentro con el ex presidente George Bush y le llevó un documento con un resumen de la situación que estoy viviendo en este momento. También incluía el recurso de apelación del auto de procesamiento que oportunamente se presentará para que vea toda esta campaña, muy pero muy dura, que se desató en mi contra. Realmente no tiene ningún tipo de fundamento y es un avance de la política sobre la justicia. También llevó el documento a Pastrana. -¿Y volvió con alguna respuesta? -Sí. Manifestaron su solidaridad total. -Insisto con el tema porque, en los hechos, Estados Unidos no pareció precisamente jugar a favor suyo, al habilitar el envío de cajas con información. -A mí me parece excelente que envíen las cajas de Estados Unidos y si quieren también de Suiza y de todas partes del mundo. Ya ven cómo se van cayendo las cosas: esta sociedad supuestamente inscrita a nombre de Ramón Hernández y mía en Palma de Mallorca era inexistente. Y la verdadera sociedad, que se escribe en forma distinta a como se dice, en ese informe es de un japonés que hace acupuntura. Entonces no se puede mentir tanto. No se puede jugar con la fama y la dignidad de las personas de esa manera. -¿Por qué cree que el juez Urso «quizás lo odia»? -No sé. Yo lo designé a él. Yo lo nombré. No sé por qué. -¿Cree que hay una persecución de Urso? -No sé. No tengo la más mínima idea. -Hay enormes sospechas de que usted se ha enriquecido en forma ilícita. -Que continúen las investigaciones. Yo ya tuve dos sobreseimientos. El juez federal Morales de La Rioja, que me investigó hasta 1998, y Ballesteros de Capital me sobreseyeron. Ya hay cosa juzgada. Me pueden investigar de 1998 en adelante. No tengo ningún inconveniente. Están obrando lo mismo que los militares. Cuando me detuvieron en 1976 no sólo me investigaron desde que me hice cargo de la gobernación, en 1973, sino diez años para atrás. Y yo jamás fui funcionario de ningún Gobierno en toda mi vida hasta que llegué al Ejecutivo de La Rioja. A mí ya me han investigado hasta el grupo sanguíneo. Eso del enriquecimiento ilícito que lo hagan todas las veces que quieran, pueden mandar oficios, exhortos a cualquier parte del mundo. Todos mi bienes los tengo aquí. No soy un insolvente, como por ahí dijeron algunos. Cuando me vinieron a embargar por 3 millones de dólares (546 millones de pesetas) le dije que estaba mi declaración jurada. Soy el único presidente de Argentina que durante toda su gestión, todos los años, estuvo presentando su declaración jurada de bienes. -¿Usted realmente apoya a De la Rúa? -Yo creo que el Fondo Monetario Internacional, inclusive algunos políticos de Estados Unidos y de otras partes del mundo, le impusieron condiciones muy severas a nuestro país para que venga esta ayuda; y en principio dio buenos resultados: bajó el riesgo país y subió la Bolsa. Más o menos lo mismo ocurrió tras el blindaje y el egacanje. Ahora Dios quiera que den buenos resultados. Uno no quiere que se caiga Argentina ni yo estoy pensando que el presidente se tiene que ir. Tiene que cumplir el mandato que le ha otorgado el pueblo hasta el 2003.