MANUEL ALLENDE ANÁLISIS
06 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La propuesta del IRA ha sido inteligente, ha sabido desviar la presión que existía sobre el movimiento republicano norirlandés para dar un paso en el desbloqueo del proceso de paz de Viernes Santo y ha colocado esa misma presión sobre el movimiento unionista. En el Ulster nadie quiere ser el causante de la ruptura del proceso de paz, ni el IRA/Sinn Féin, ni los unionistas/lealistas; nadie quiere quedar en la historia como el malo de la película. Por otro lado, el IRA ha vuelto a mover peón sin renunciar a su deseo de no entregar una sola pistola a los Gobiernos de Londres y Dublín, lo que sería visto por las líneas más violentas como un acto de rendición. Los más reaccionarios de su entorno observan con lupa estos días los movimientos de la organización armada. El atentado del IRA Auténtico (RIRA) el pasado jueves en Londres fue una advertencia de que los reaccionarios no permitirán ningún acto de debilidad ante los unionistas. La propuesta del IRA satisface de esta manera a todas las partes y logra mantener viva la esperanza de alcanzar la estabilidad política en la provincia. Pero los problemas son aún enormes e inminentes. El proceso de paz está en la cuenta atrás, ya que el día 12 se agota el plazo ofrecido por Londres para desbloquear el proceso y que regrese David Trimble como ministro principal o para que sea sustituido. De lo contrario, Londres establecerá elecciones a la Asamblea o suspenderá la autonomía sentenciando a una peligrosa agonía este largo proceso de paz y reforzando a grupos terroristas como el RIRA.