PERFIL
23 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Megawati Sukarnoputri, «la hija de Sukarno», ha logrado recuperar la presidencia que el general Suharto arrebató en 1967 a su padre. Esta mujer de 54 años y madre de tres hijos, a la que sus detractores acusan de «simple» y de escasa visión política, es la única persona en Indonesia con el respaldo suficiente para dirigir la nación. Megawati, hija mayor de Sukarno, se inició en la política en los setenta, en el Partido Democrático de Indonesia (PDI), uno de los tres permitidos por Suharto. Durante años, ocupó un lugar en el Parlamento, hasta que en 1996 cayó en desgracia por atreverse a decir que el PDI ganaría las elecciones si en Indonesia hubiera democracia. Aquella osadía le costó su escaño y la presidencia de su partido. En 1998, con Suharto ya fuera de juego, Megawati fundó el PDI-L y arrasó en las elecciones. Pero su condición de mujer en un país musulmán y la habilidad de Wahid le privaron de acceder a la jefatura de Estado. En aquella ocasión, los partidos islamistas hicieron lo posible para impedir que una mujer dirigiese los destinos el país y franquearon el paso a Wahid, candidato de la cuarta fuerza más votada. Megawati no pudo contener las lágrimas de rabia e impotencia por una afrenta que ahora ha vengado. Y es que, a pesar de haberse criado en un palacio presidencial, Megawati ha tenido una difícil vida personal. Su primer marido murió cuando ella estaba embarazada, y su segundo matrimonio, con un diplomático egipcio, tuvo que ser anulado. En cambio, el pasado de disidencia contra Suharto de su tercer marido, Taufiq Kiemas, le ha hecho ganar legitimidad. Eficiente y rodeada de colaboradores de probada eficacia, ha demostrado también un absoluto respeto por la legalidad y la transparencia democrática, una buena noticia para un país tan habituado a los sobresaltos.