Pinochet, ni loco ni inocente

MERCEDES LODEIRO PAZ

INTERNACIONAL

Destacados juristas cuestionan la validez del fallo que sobreseyó su caso El ex-dictador Augusto Pinochet no ha sido declarado inocente. En Chile, continúa procesado como encubridor de las atrocidades cometidas por la Caravana de la Muerte durante su dictadura. Sus defensores hablan de victoria -no se ha sentado en el banquillo de los acusados porque fue considerado loco temporal, ni se le ha hecho la ficha policial-, pero tan sólo ha ganado una meta volante, no el Tour. Las voces discrepantes sobre su demencia son tan numerosas que no cejan en su empeño de ver al general juzgado, porque humillado ya lo ha sido.

11 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

IENTRAS Augusto Pinochet respira tranquilo el aire contaminado de Santiago y su salud mejora, tras la decisión de la Corte de Apelaciones de sobreseer su caso y de suspender la vista en la que se estudió si procedía anular su procesamiento, surgen voces que hablan de contaminación en esta Corte. El abogado querellante Eduardo Contreras reveló que en principio el fallo iba a rechazar el sobreseimiento, pero el Ejército se puso en marcha. El viernes, se dejó correr la noticia de que el general estaba moribundo. Llovía sobre mojado. Cada vez que los tribunales estaban a punto de emitir una resolución, se ventilaban los empeoramientos en la salud de Augusto Pinochet. Y el sábado, el presidente chileno, Ricardo Lagos, y los jefes del Ejército almorzaron con el ministro de Defensa. Al salir del ágape, a Lagos se le escapó: «Estamos en junta médica». Luego se presionó a uno de los tres jueces que componen la Sala y cambió su voto. Pero la polución alcanzó al uso de un reciente Código Penal, por no estar vigente en la zona en la que se aplicó, la Región Metropolitana, y donde entrará en vigor en el 2004. En ese sentido, hasta el Defensor del Pueblo chileno, Alex Carocca, opinó que «sería bueno que se rectificara el fallo de la Corte» al que calificó de «inconstitucional». Incidió en que muchos procesados podrían solicitar someterse a esas mismas normas y se sentaría un mal precedente. Normas, dice, que contemplan su exclusión para casos ocurridos bajo el amparo del antiguo sistema. Pero si en Chile, de momento, Pinochet venció -aunque no convenció-, en España y Francia, ni lo uno ni lo otro. El juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón aseguró que la orden internacional contra el senador vitalicio se mantiene. Y es más, no cree que esté loco. Garzón es aquel magistrado que tantos disgustos le dio a José María Aznar al pedir la detención de Pinochet con fines de extradición en octubre de 1998 cuando éste se encontraba en Londres. El empeño por hacer justicia también está presente en los tribunales franceses. En el país de Montesquieu -padre de la división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) pilar de la democracia-, la abogada de familiares galos desaparecidos en Chile, Sophie Thonon, confía en que Pinochet será juzgado en rebeldía ante el Tribunal de lo Criminal. La independencia del Poder Judicial queda en entredicho para los querellantes, quienes rechazan el sobreseimiento del caso por «demencia vascular» del octogenario militar. Sólo nos falta verlo ir a misa el domingo y al Senado el lunes.