Así pasa un día el preso número 39

CRÓNICA


Slobodan Milosevic se encuentra desde el pasado 28 de junio en una celda normal de la prisión de alta seguridad de Scheveningen, a la espera de ser juzgado por el Tribunal Internacional de La Haya. El ex-presidente de Yugoslavia es el preso número 39 y tiene un horario programado, como el resto de los reclusos.Su celda se abre a las 8.30 horas y puede salir de ella hasta el mediodía. De 12 a 13 horas puede comer en ella, y volver a salir hasta la cena, que se sirve entre las 17 y 18 horas. De lunes a viernes puede recibir visitas, pero en horario restringido, de 9 a 11.30 de la mañana. Si fuera a verlo su esposa, Mirjana Markovic, podrían estar solos en lo que llaman la «estancia familiar» de la prisión, una sala especial que es vigilada por unos observadores situados al otro lado de unas paredes de cristal. Los vigilantes pueden ver lo que ocurre dentro, pero no oír. Según explicó al diario NRC Tim Mc Fadden, director de la prisión, si hubiera muestras de cariño, los observadores mirarían para otro lado.En su celda, Milosevic puede ver los canales de televisión holandeses, serbios, bosnios y croatas, pero no la CNN, y también tiene ordenador, pero no puede conectarse a Internet. Tampoco es libre para telefonear sin permiso desde la habitación. Puede practicar deporte, pero únicamente una hora al día y en una sala para todos los reclusos, lo cual no es una ventaja, habida cuenta de que en la prisión holandesa también purgan penas algunos enemigos de lo que Slobo y su régimen radical representó en los Balcanes.

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