El tira y afloja entre israelíes y palestinos contagia estos últimos días la escena internacional, que teme que la escalada de la violencia tarde en dar paso al reinicio de las negociaciones. Ayer le tocó el turno al vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, y al alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), el español Javier Solana, que recuerrieron a un discurso conciliador. Fue el tradicional aliado de Israel, Estados Unidos, por boca de su vicepresidente el que pidió ayer al Estado hebreo que no use más sus aviones F-16 contra objetivos palestinos. Solana, que inició un viaje de cuatro días en Oriente Próximo hizo un llamamiento «a todos los partidos para que trabajen y logren un alto el fuego inmediato con el fin de que se acabe con la escalada mortal». «Sólo los enemigos de la paz se beneficiarán del ciclo de violencia», añadió. El diálogo «es la única alternativa para evitar el derramamiento de sangre», según el representante de la UE.