La gresca de John Prescott acaparó la atención de todos los medios de comunicación británicos, tanto durante la noche del miércoles como ayer. El suceso eclipsó y restar espacio a los diez puntos presentados por Tony Blair durante la mañana del miércoles, reflejados en su programa electoral y qye deberían ser la llave a otra legislatura en Downing Street. En pocas palabras, Blair pretende aumentar la inversión en el gasto público, en especial en sanidad y educación, pero sin tener que aumentar los impuestos. Para ello pretende rediseñar las fronteras entre sector público y privado en áreas como sanidad, en donde la inversión privada ayudará a mejorar los sistemas de la salud pública. Otros aspectos que recogen las 44 páginas del programa electoral laborista son un aumento del número de enfermeras, 20.000, de policías, 6.000 y de profesores, unos 10.000, así como el incremento de un 5% anual en educación durante los próximos tres años. Blair también anunció el propósito de inyectar un 20% más de dinero en el transporte público en los próximos tres años. Pero los británicos apenas se enteraron, todos hablaban del puñetazo.