Berlusconi se retracta y dice que no venderá su imperio televisivo antes de los comicios

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ ROMA

INTERNACIONAL

08 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El candidato de la Casa de la Libertad a la jefatura del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, ha cambiado de opinión en cuatro días sobre el asunto más candente que tiene entre manos: el conflicto de intereses entre el poder y sus negocios. Tras anunciar el pasado jueves en una entrevista que antes de las elecciones resolvería el problema de Mediaset, su holding mediático, el lunes se desdijo de sus palabras en otro programa. «Se ha exagerado un poco, yo bromeaba con Mentana -el periodista que le entrevistó en Tele 5, la cadena de su propiedad- sólo para hacerme entrevistar otra vez», explicó. No obstante, el diálogo del jueves ofreció pocas dudas. «¿Venderá Mediaset?», espetó el locutor. «Eso -replicó il Cavaliere- lo responderé otro día si tiene la cortesía de invitarme antes de las elecciones». El periodista le emplazó para este viernes, dos días antes de los comicios, y el país dio por hecho algo que Berlusconi ha tardado cuatro días en desmentir. Y no sólo la sociedad, también los inversores. El anuncio de la marcha atrás en una posible fusión o cesión de participaciones acarreó ayer a Mediaset un duro golpe en la Bolsa, con una caída del 4%. Una de las principales asociaciones de consumidores, Adusbef, pidió la intervención de la autoridad bursátil y exigió una llamada de atención por «la gran distorsión» que ha causado la postura del líder conservador en el valor de las acciones.