FÉLIX SORIA PERFIL
02 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La edad biológica de Bonino es de 53 años, mas su trayectoria política ya pasa de los 30. En Galicia es conocida desde hace apenas cinco años, por mor de que fue responsable de Pesca de la Comisión Europea -cargo que aceptó a cambio de asumir la Comisaría de Ayuda Humanitaria, lo que satisfacía sus ansias y objetivos-. Pero en Italia la piamontesa es amada u odiada desde los primeros años 70. Las trayectorias personal y política de Bonino (Premio Príncipe de Asturias en 1998) son inseparables. La suya es una biografía trufada de compromisos en la que se alternan los éxitos y los fracasos. En 1971 fue una de las primeras dirigentes europeas que defendió y ejerció el derecho de las mujeres al aborto. Trabajó sin desmayo para que se celebrara la conferencia de París (1981), en la que los países en vías de desarrollo sentaron las bases de ulteriores alianzas. Fue cofundadora de Alimentación y Desarme Internacional (1981) y lideró la convocatoria del foro Los pobres no se alimentan de teorías (1984). ¿Quiénes se extrañan de que ahora recurra a una huelga de hambre para reclamar su derecho a competir en igualdad de condiciones en la vida política italiana? Sólo se sorprenden los indocumentados. Bonino jamás baila el agua. Esta condición y calidad despista al ciudadano europeo medio, que ya está habituado al compadreo, a la demagogia y a la promesa fácil. Nadie que haya tratado a Emma Bonino se siente engañado. La ex-comisaria opina sin miedo, antepone las personas a las instituciones. Así, por ejemplo, cuando alertó de la estrategia de Marruecos en asuntos pesqueros, en 1995, lo hizo sin mirar a las urnas. Ahora Bonino denuncia connivencias y servilismos institucionales y mediáticos. La verdad es relativa pero Bonino, que es de carne y hueso, reclama un bocado de ética.