MERCEDES LODEIRO PAZCRÓNICAEn Rusia sólo quedan los medios afines al Kremlin tras el acoso a los de Gusinski El imperio de Vladimir Gusinski sucumbió en una semana horribilis. Su cadena de televisión NTV ha pasado a manos de la empresa estatal Gazprom y, al igual que el semanario Itogui, ha sufrido cambios de personal y dirección, y el periódico Sevodnia cerró. La razón la explicó muy bien su fundador. Todo «porque Media-Most enseñó al Gobierno el poder de los periodistas». Y tras el set ganado en los tribunales españoles por Gusinski, conocedor de la influencia de la prensa independiente y del eco de todo lo que ocurre en la potencia americana, hizo sus primeras declaraciones a The New York Times. Su homónimo Vladimir (Putin) está detrás de la campaña de acoso y derribo, dijo. Pero el perdedor es la Fiscalía rusa.
19 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Putin, al fin y al cabo, logró su objetivo: aniquilar la prensa independiente, que coincide con la prensa crítica, y más de una vez ácida, con el Kremlin. Despropósitos El antiguo espía del KGB no perdona al multimillonario judío que sus medios de comunicación criticasen la guerra chechena, hablasen de corrupción en el Kremlin y en las elecciones de 1999 y 2000 apoyasen a sus rivales (el alcalde moscovita, Yuri Luzhkov, y el opositor liberal Grigori Yavlinksi). Pero la tinta y las ondas también se hicieron eco de la creciente militarización de la sociedad rusa, del escape de gas tóxico de un misil en Najodka, del hundimiento del submarino nuclear Kursk (Putin estaba de vacaciones y no se hizo cargo de la situación hasta cuatro días después), de la tardanza en sofocar el incendio de la torre Ostánkino, y de varios atentados, todo esto en tres meses de verano del 2000. Pero el Kremlin dijo hasta aquí hemos llegado cuando el presidente Bill Clinton accedió a ser entrevistado por el osado Eco de Moscú durante su visita a la capital rusa. Para colmo, poco antes la NTV había rechazado una invitación del Kremlin para que retirara al muñeco de Putin de su ácido y popular programa de guiñoles. El presidente ruso, en la imagen caracterizado de joven militante de una organización pro comunista de la era soviética, aparece ridiculizado con el líder del partido demócrata liberal Vladimir Yirinovsky. Libertad de información El jefe del Kremlin fue incapaz de adaptarse a la apertura de la etapa Gorbachov y asumir la libertad y los derechos de los que no opinan como él. Tanto es así que en Occidente, desde Bush a Blair, pasando por José María Aznar (Centromán), nadie se libra de la sátira y la burla de guiñoles similares a los que tanto odia Putin. Y todas estas licencias periodísticas, que por supuesto no pasarían la censura, le costaron a Gusinski un puesto en la cárcel y otro en las redacciones del mundo occidental. En definitiva, los medios de comunicación de Rusia se han quedado huérfanos y los rusos pierden con ello la libertad de estar informados. El afán de control de la prensa fue acompañado del control en la Duma, o Cámara Baja. En ese sentido, la semana fue excelente. El martes, el Kremlin cimentó una alianza de cuatro grupos parlamentarios, con lo que el presidente Vladimir Putin se aseguró la mayoría absoluta, al hacerse con 234 diputados de los 450. El último coletazo de despropósitos lo dio ayer Gusinski, quien perdió la esperanza y, en un arranque de desesperación, anunció que vende las acciones que le quedan en NTV.