Bush expulsa a 50 diplomáticos rusos

La Voz

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EL FANTASMA DE LA GUERRA FRÍA El Kremlin amenaza con adoptar la misma medida pero con un número cinco o seis veces mayor de estadounidenses destacados en Moscú La Casa Blanca y el Kremlin dieron ayer la impresión de echar de menos aquellos intensos tiempos de la «guerra fría». Lo del «telón de acero» y similares ha quedado atrás hace años, pero los dos centros de poder han recuperado momentáneamente tonos del pasado. La primera piedra la arrojó George Bush al anunciar la expulsión de 50 diplomáticos rusos. Moscú dejó claro que no se quedará de brazos cruzados y amenazó con responder expulsando a un número de funcionarios estadounidenses cinco o seis veces mayor. Si cumple la amenaza sería la mayor crisis entre los dos países motivada por un asunto de espionaje.

22 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal La Administración Bush anunció que «cuatro de sus diplomáticos acreditados (de la embajada rusa en Washington) han sido declarados personas non grata en Estados Unidos y deberán abandonar el país sin dilación», según hizo público el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher. Los cuatro afectados fueron oficialmente implicados en las operaciones de Robert Hanssen, el topo arrestado el pasado 18 de febrero, y que durante su larga carrera en las divisiones de contrainteligencia del FBI se dedicó a ejercer de doble agente para Moscú. A este cuarteto se le dio diez días para hacer las maletas. Sin embargo, uno de sus integrantes, el encargado ruso de prensa, Vladimir Frolov, ya partió inesperadamente hacia su país la semana pasada. Quizás porque sabía lo que se avecinaba. Adicionalmente, se decretó que otros 46 diplomáticos dejen Estados Unidos antes del próximo 1 de julio. Recordando a Reagan Ésta es la medida más severa de este tipo que la Casa Blanca toma desde 1986. Entonces fue el republicano Ronald Reagan el que se encargó de ordenar la expulsión de 25 funcionarios soviéticos de la misión ante Naciones Unidas. El Kremlin respondió haciendo otro tanto con cinco diplomáticos americanos destacados en Moscú. Y Reagan, de nuevo, contraatacó enviando de vuelta a otros 55 miembros de las legaciones de Moscú en Washington y San Francisco. La mano dura mostrada por Bush parece inscribirse en su estrategia de considerar a Rusia como un peón de poco peso en las relaciones internacionales. Con todo, el republicano se manifestó «confiado en que EE UU pueda mantener buenas relaciones con los rusos; hay algunas áreas en las que podemos trabajar juntos». Respecto a la orden de expulsión se limitó a decir: «Hemos tomado la decisión apropiada». Los asesores del presidente también intentaron quitarle leña al fuego. La consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, insistió en que «vemos a Rusia como un socio potencial en muchos puntos del planeta y esperamos avanzar con una agenda positiva».