El norteamericano no se opone a la fuerza de intervención rápida europea y el británico al escudo antimisiles de EE UU A diferencia de las tres revelaciones de Fátima, las habilidades políticas de George Bush son aún un misterio por resolver. No así, sin embargo, su cuestionable sentido del humor. El republicano intentó en lo posible minimizar el peso específico de la reunión que mantuvo el viernes con Tony Blair. Apenas la redujo a una declaración de mutua amistad, al visto bueno del estadounidense a la fuerza de intervención rápida alumbrada desde Bruselas, y a un «ya hablaremos» que el primer ministro británico dedicó al escudo antimisiles «made in USA». Lo que prevaleció fue la anécdota: Bush y Blair usan el mismo dentífrico. O tal vez sea una broma.
24 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal El encuentro que mantuvieron en la residencia oficial de Camp David (Maryland) fue el primero del inquilino de la Casa Blanca con quien hasta ahora era contemplado como la mano derecha de Bill Clinton en sus tribulaciones internacionales. Además, se le atribuye a Blair una querencia centroizquierdista y de sentido contrario a su homólogo americano. La anécdota Así que los inquietos representantes de la prensa inquirieron a ambos si la reunión les sirvió para descubrir puntos en común. Bush no lo dudó: «Los dos usamos dentífrico Colgate». Los de los medios de comunicación respondieron con sonoras risotadas. Blair con un lacónico «van a preguntarse cómo sabías eso, George». El chascarrillo se ha visto reflejado, sin sarcasmo alguno, en las televisiones y medios supuestamente tan serios como el diario The New York Times. La ligereza parece llamada a imponerse. Suavizar sanciones Eso sí, también hubo un cierto espacio para remarcar que los dos dirigentes siguen teniendo cruzado a Sadam Husein -«si le cazamos desarrollando armas de destrucción masiva, tomaremos la acción apropiada», advirtió Bush al de Bagdad-, pero se plantean suavizar las sanciones para que no paguen el pato los iraquíes de a pie. O para relatar que el republicano no ve con malos ojos una fuerza militar auténticamente europea si la Alianza Atlántica se mantiene «como la vía primaria para mantener la paz en Europa». Si, como dijo Blair, es «para circunstancias en las que la OTAN en pleno prefiere no intervenir». O para describir a un Bush satisfecho porque el británico no se opuso abiertamente al proyecto de un escudo antimisiles norteamericano. Blair dijo estar abierto al «diálogo». Pero sobre todo, a los dos les une una pasta de dientes. O no.