Reducirá unilateralmente el arsenal nuclear El Pentágono llevará a cabo durante las próximas semanas una revisión interna que puede conducir a su reestructuración más profunda en muchas décadas. George Bush ha remitido a sus responsables militares tres directivas orientadas a la reducción unilateral del arsenal nuclear, al despligue del escudo antimisiles y a la adaptación del Ejército a los nuevos retos.
09 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Bush ha provocado cierto malestar entre los uniformados estadounidenses al congelar los presupuestos para Defensa en los términos previstos por Bill Clinton. Es decir, en unos 310.000 millones de dólares (55,8 billones de pesetas) para el próximo año fiscal. Pero la pausa en este capítulo de gastos será pasajera. Antes de disponer nuevas inversiones militares, el presidente republicano ha dispuesto que el Pentágono acometa una radical revisión interna. El objetivo es establecer prioridades materiales y estratégicas. La revisión comenzará por los propios arsenales nucleares. Bush entiende que la nueva balanza de poderes mundiales permitirá reducirlos considerablemente. Quizás a sólo 2.000 o 2.500 cabezas atómicas, frente a las 7.519 desplegadas en la actualidad. Escudo antimisiles El plan irá acompañado por la creación del polémico escudo antimisiles, rechazado abiertamente por Rusia y China, y cuestionado por los aliados europeos. Bush ha ordenado diseñar la mejor fórmula posible para acometer este proyecto considerando las dificultades económicas, tecnológicas y diplomáticas que conlleva. La segunda directiva remitida por el republicano se centra en la propia estructura y estrategias del Pentágono. Con ella ha ordenado analizar los métodos para selección de objetivos, para fabricación de armas más avanzadas, y para determinar las posibles amenazas. Este aspecto del examen interno ha sido encomendado al controvertido experto Andrew Marshall, de 79 años. Marshall ha criticado abiertamente los pilares tradicionales del Pentágono. Considera que tanques y portaaviones son trampas mortales y anticuadas, que deberían desaparacer como ocurrió en su día con los caballos. Al parecer se quiere establecer una doctrina estratégica y de control de armas totalmente novedosa. Una tercera directiva ordenó estudiar la calidad de vida (salarios, vivienda, etc.) militar.