¿Por qué China teme a Falun Gong?

DAVID GIPPINI A CORUÑA

INTERNACIONAL

El régimen de Pekín ha emprendido en los últimos días una operación sin precedentes contra los miembros de esta agrupación religiosa En las últimas semanas, el Gobierno chino ha lanzado una campaña sin precedentes contra Falun Gong, un movimiento espiritual al que Pekín ha designado como el mayor peligro para la estabilidad del país. El pretexto lo proporcionaron el pasado 23 de enero cinco seguidores del grupo que se rociaron con gasolina y se prendieron fuego en plena plaza de Tiananmen. El régimen los acusa de fanatismo, pero ellos aseguran que con sus protestas sólo tratan de denunciar la represión a la que son sometidos desde que sus actividades fueron prohibidas, en 1999. Y es que la simple mención de Falun Gong hace temblar a las autoridades chinas.

04 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El 2000 no fue un buen año para Falun Gong. Decenas de miles de militantes fueron detenidos, expedientados o enviados a campos de «reeducación» para limpiar su espíritu de «impurezas». Por si fuera poco, al menos 68 de ellos murieron y otros muchos fueron torturados mientras se encontraban bajo custodia policial. Los observadores se preguntan la razón de tanto ensañamiento con un grupo cuyas actividades se limitan a la práctica del tai-chi y de la meditación y al que no se le conocen vinculaciones políticas. Creada en 1992 por iniciativa de Li Hongzhi, su líder espiritual, Falun Gong cuenta con más de cien millones de seguidores en todo el mundo, sesenta de ellos en China. Este éxito ha despertado el recelo de las autoridades, que desconfían del poder de un movimiento que cuenta con tantos seguidores como el propio Partido Comunista y con una red de contactos extensa y poco conocida. Además, China cuenta con precedentes de revoluciones políticas y sociales protagonizadas por grupos religiosos. La más sangrienta fue la Revolución Taiping, que produjo más de veinte millones de muertos en la segunda mitad del siglo XIX. Más reciente es la protagonizada por los Boxers, a principios del siglo pasado. Anticomunistas La represión adoptada por Pekín se ha topado con la resistencia de los adeptos, que han protagonizado protestas masivas en todo el país, muchas organizadas a través de Internet. Sin embargo, este empeño por combatir el supuesto peligro que representa la secta, puede resultar contraproducente. Los dirigentes de Falun Gong aseguran que muchos de sus seguidores, en un principio carentes de motivación ideológica, están convirtiéndose en anticomunistas viscerales. La persecución de Pekín puede haber creado un ejército de 60 millones de opositores al régimen, que ahora sí podría poner en peligro su continuidad.