Elián, el ilegal más querido

MERCEDES LODEIRO PAZ A CORUÑA

INTERNACIONAL

ALAN DÍAZ

El niño sobrevivió a su madre cuando hacía la travesía de Cuba a Florida en una balsa con otros indocumentados El 25 de noviembre de 1999, Día de Acción de Gracias, agarrado a un neumático, los americanos descubrieron «al símbolo de Dios contra Cuba», Elián González, de seis años. El balserito, junto a otras dos personas, se salvó del naufragio en el que pereció su madre cuando intentaba alcanzar Estados Unidos. Buscaba trabajo y libertad.

19 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Durante siete meses, los familiares del pequeño en Miami, respaldados por el exilio cubano que asumió como una cruzada su permanencia en Estados Unidos, libraron una ardua batalla legal para impedir que su padre, Juan Miguel González, se lo llevara de regreso a Cuba, en «contra de los deseos de su madre, que dio su vida para que viviera en libertad». Pero también desde noviembre, los cubanos desayunaron, cenaron y durmieron con Elián. Y si en Miami se manifestaban cien mil personas, en La Habana eran ochocientos mil los concentrados. Pero el caso no solo enfrentó a los cubanos de ambos lados del estrecho de la Florida. También originó tensiones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, y divisiones entre grupos étnicos de Miami. Una gran mayoría de los negros y blancos no hispanos apoyaban las peticiones del padre de Elián para que sus parientes le entregaran a su hijo. Regreso La odisea del pequeño culminó el 28 de junio, con su regreso a Cuba, después de que sus familiares agotaran el proceso de apelación a una demanda que interpusieron para solicitar su asilo político, en contra de la voluntad del padre. Por supuesto, la llegada fue televisada en directo. El momento más dramático del caso, sin embargo, se produjo en la madrugada del 22 de abril, cuando agentes federales fuertemente armados irrumpieron en la casa de la Pequeña Habana y sacaron por la fuerza al niño. El niño fue trasladado a una base aérea cerca de Washington, donde se reencontró con su padre. Dos meses después partió para Cuba. El polémico operativo, cuyas fotografías fueron publicadas en periódicos de todo el mundo, indignó a la comunidad cubana de Miami, que se lanzó a las calles a protestar por lo que calificó de «brutal asalto». Encendieron fogatas y gritaron consignas contra el presidente Bill Clinton y la fiscal general, Janet Reno, quien ordenó el operativo. Con profunda tristeza y frustración, la comunidad cubana siguió por la pantalla la llegada del niño, «nuestro Elián», a La Habana. Elián vive ahora con su familia en su pueblo natal de Cárdenas, a unos 150 kilómetros al este de La Habana, lejos de las cámaras y protegido de los objetivos. En el exilio cubano de Miami, sin embargo, la memoria del balserito «milagroso», como lo llaman algunos, continúa viva. Elián González es un héroeniño víctima de dos sistemas.