La organización de seguridad recrimina a Rusia la falta de avances en los contenciosos del Cáucaso La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) inició ayer su VIII Consejo de Ministros con el retorno de Yugoslavia a su seno _del que fue expulsado en 1992_ y la satisfacción por la situación en los Balcanes tras una década de conflictos bélicos. Al mismo tiempo, la OSCE reconoció que en los últimos doce meses no ha habido progreso en otros conflictos, especialmente los del Cáucaso, que centraron por ello la atención del foro.
28 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.«Nos encontramos más cerca que nunca de una Europa estable y democrática», dijo la presidenta de turno de la OSCE, la ministra austríaca de Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, que dio la bienvenida al presidente Vojislav Kostunica, como «símbolo y garante de la democracia» en Yugoslavia. Poco antes de suscribir los documentos básicos de la OSCE, Kostunica subrayó la «dinámica positiva» del proceso democratizador en su país, aunque expresó su preocupación por el brote de violencia que se registra en los límites entre Serbia y Kosovo. La secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, celebró en su intervención el proceso democratizador que vive los Balcanes y dio «la bienvenida a la paradoja de que aunque hoy hay más países en Europa, el continente está más unido que nunca». «La razón es la democracia», opinó. A la hora de hacer balance del año de presidencia austríaca, Ferrero-Waldner subrayó el creciente papel de la OSCE en los procesos democratizadores del continente, que «en el año 2000 ha supervisado la celebración de 17 elecciones». Añadió que «por primera vez en la historia existen en toda la región balcánica gobiernos legitimados democráticamente». Reprimenda a Rusia Frente a la situación positiva en los Balcanes, la ministra lamentó el estancamiento de los esfuerzos de paz de la OSCE en el Cáucaso y advirtió del peligro de desestabilización en las cinco antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central. Ferrero dijo que el conflicto checheno únicamente puede superarse mediante una solución política. Además, comentó que la misión de paz de la OSCE acordada hace un año en Estambul sigue sin poder iniciarse ante los obstáculos que impone Rusia, que fue criticada abiertamente también por Estados Unidos y Francia. El ministro ruso Igor Ivanov se manifestó contrario a «imponer modelos desde fuera». «A la OSCE le falta una comprensión profunda de determinados problemas internos de algunos Estados», consideró Ivanov, sin aludir específicamente al Cáucaso. Ferrero también expreso su decepción por la falta de progresos en el conflicto de Georgia con las repúblicas autónomas de Abjasia y Osetia del Sur, y en el contencioso que enfrenta a Armenia y Azerbaiyán por el enclave del Alto Karabaj. Por último se refirió al peligro de inestabilidad en las cinco antiguas repúblicas soviéticas en Asia Central, fuertemente amenazadas en su seguridad por las mafias que controlan el tráfico de drogas, de armas y de seres humanos.