Irregularidades electorales, como en las municipales de 1997, convirtieron la ciudad en «líder» del fraude Hace muchos años que Miami se ganó el despectivo apodo de «república bananera de Miami», apéndice de una península que se baña en las Bahamas y se envuelve de sabor cubano. Algunos de los habitantes que miran con disgusto a sus vecinos de La Pequeña Habana, barrio de la ciudad donde se concentra el grueso del más del millón de inmigrantes cubanos, popularizaron el mote durante los días de la saga del balserito Elián González, plasmándolo en una lona que extendían frente al Ayuntamiento de Miami.
10 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Día sí, día no, llovían cáscaras de plátano que los manifestantes arrojaban contra el edificio gubernamental en el que gobierna Joe Carollo, prominente miembro del exilio cubano. Carollo se alineó plenamente con la causa del niño balsero y prometió venganza contra el Gobierno de Bill Clinton y sus huestes por haber entregado al pequeño a su padre y a la Cuba comunista. El alcalde no puede negar algunas de las acusaciones que ahora se están produciendo, porque él mismo se benefició de denunciarlas. Carollo perdió las elecciones municipales celebradas en noviembre de 1997 frente a su rival Xavier Suárez, al que acusó de fraude. Muertos que votan Muertos que votan, papeletas que se venden, brokers que se encargan de estafar a los que votan por correo, casas abandonadas que figuran como el hogar de electores... El candidato tenía a mano tantas pruebas de sus acusaciones que cuando llevó a su rival a los tribunales logró que se anulara el resultado de la votación. Era sólo uno de los muchos escándalos de irregularidades que para entonces habían convertido a Miami en la campeona del fraude. Ello en un país donde estas prácticas, generalmente importadas desde Latinoamérica, resultan prácticamente desconocidas. Hay que tener en cuenta que Florida es uno de los cuatro estados de la Unión con mayor presencia de hispanos, alrededor de 1.800.000 censados. A raíz de aquel escándalo en las municipales, el diario El Nuevo Herald, brazo en español del Miami Herald, publicó una investigación con conclusiones aplastantes. «Todos los expertos consultados coinciden en que el sistema pedía a gritos una revisión y sostienen que las presuntas irregularidades ocurridas en los últimos días no son una novedad», explicaba el rotativo. «El sistema es fácil de adulterar», explicó entonces Darío Moreno, profesor de Ciencias Políticas en Florida, «pero nadie quiere aceptar la responsabilidad de corregirlo porque los fallos del sistema han beneficiado a muchos a lo largo de los años».