Una noche de infarto

JORGE A. BAÑALES. Efe WASHINGTON

INTERNACIONAL

LARRY DOWNING / REUTERS

Todos culpan a la televisión por las proyecciones equivocadas y las cadenas señalan con el dedo a los sondeos Los políticos y comentaristas culpaban ayer a las cadenas de televisión por dos proyecciones equivocadas que asignaron primero al demócrata Al Gore una victoria en Florida, y luego atribuyeron ese estado clave _y la victoria presidencial_ al republicano George Bush. Y las cadenas de televisión _Fox, CNN, NBC, CBS y ABC_ le achacan el fiasco a Voter News Service, la firma de sondeos de opinión y encuestas a pie de urna sobre cuyos datos se construyeron apresuradamente las proyecciones erróneas. «Lo ocurrido prueba que esos sistemas son muy falibles», afirmó Av Westin, un ex-directivo de ABC News. «Demuestra que la presión por dar la primicia puede ser mal encaminada. Obviamente, alguien se olvidó de los cuidados elementales», añadió.

08 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Todas las cadenas de televisión se habían comprometido a no divulgar los resultados de las encuestas de VSN a la salida de la votación, pero este pacto, aparentemente, no restringió el uso de esos datos para efectuar las proyecciones de posibles ganadores. Y sobre esos datos, a las 01.56 (hora española) el portal MSNBC _de la NBC_ divulgó su proyección de que Gore había ganado el estado de Florida, con sus 25 votos electorales, cruciales para una victoria en los mayores estados del este del país. De inmediato, la cohorte de expertos, analistas, comentaristas y portavoces de una u otra campaña que poblaron los estudios de televisión en transmisiones sin pausa, se lanzó a especular con que el candidato demócrata no tenía más que adjudicarse uno o dos estados del centro del país, y con la victoria asegurada en California (54 votos electorales) y ya estaba resuelta la elección. Noticia prematura Karl Rove, estratega jefe de la campaña de Bush, apareció minutos después en NBC y se quejó, amargamente, de que esa noticia era «prematura» y que podría desalentar a los simpatizantes del gobernador de Texas en los estados situados más al oeste donde todavía no habían concluido los comicios. Más tarde, las cadenas de televisión admitieron que sus proyecciones eran erróneas y devolvieron Florida a la lista de supuestos triunfos del republicano Bush. La historia no terminó ahí: el margen de diferencia de votos en Florida es tan escaso que, en cumplimiento de la ley electoral del estado se ordenó un recuento de casi seis millones de votos, mientras se aguarda el escrutinio de miles de sufragios enviados por correo. David Carr, de la publicación en Internet Insider, indicó ayer que «todos se lucieron como patanes». Añadió que «fue un momento bello para la democracia y un mal trago para todos los sabiondos que creen interpretar cada uno de los movimientos del pueblo».