Los republicanos dominan el Congreso por tercera legislatura consecutiva Los demócratas fallaron por tercera ocasión consecutiva en su propósito de recuperar la mayoría en las dos cámaras del Congreso. Arañaron algunos escaños pero no fueron suficientes. Sin embargo, la histórica victoria de Hillary Clinton en Nueva York sirvió para ahogar las penas. No sólo les garantiza la continuación del apellido en el ruedo político, sino que les propociona la que ya es contemplada como una nueva estrella con posibles aspiraciones presidenciales.
08 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.J. M. NUEVA YORK. Corresponsal Bill Clinton pudo ensayar durante la noche del martes en Manhattan el que será su nuevo papel a partir del próximo 20 de enero, el de esposo de una representante del pueblo. En compañía de su hija, Chelsea, aplaudió el primer discurso oficial de la senadora electa. Ocupó un puesto de segunda fila en el escenario. «Gracias por abrir vuestras mentes y vuestros corazones, por ver la posibilidad de lo que podemos hacer juntos por nuestros niños y por nuestro futuro en este estado y en nuestra nación. Estoy profundamente agradecida a todos vosotros por darme la oportunidad de serviros», dijo la primera dama tras conocer su victoria. Hillary venció sin complicaciones al aspirante republicano Rick Lazio, por una diferencia de doce puntos. Las encuestas a la puerta de los colegios electorales demostraron que la clave de la victoria de Hillary se debió al casi total apoyo de los hispanos de la Gran Manzana (un 85% votó por ella), los negros (91%) y también de las mujeres (61%). Paso trascendente A sus 53 años, se ha convertido en la primera esposa de un presidente que alcanza un escaño en el Congreso. También en la primera mujer que es elegida senadora por Nueva York. En círculos políticos la victoria es contemplada como un paso mucho más trascendente que el que garantiza un escaño a los demócratas. Aunque la primera dama ha asegurado que completará su mandato de seis años, nadie oculta que su nombre será uno de los favoritos para competir en el futuro por la Casa Blanca. Especialmente si Gore es derrotado finalmente por Bush. La eventual victoria del gobernador de Texas significaría que, al menos durante los dos próximos años, los republicanos controlarían tanto el Legislativo como el Despacho Oval. La última vez que ocurrió algo así fue entre 1953 y 1955, durante la presidencia de Dwight Eisenhower.