Los candidatos se acusan de llevar el país al desastre Halloween parece no haber concluido el pasado martes. Al menos para George Bush y Al Gore. Republicano y demócrata se han embarcado en una campaña de terror que busca cosechar votos metiendo miedo en el cuerpo de los ciudadanos. Cada candidato, según su contrincante, abocará el país al desastre.
02 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.J. M. NUEVA YORK. Corresponsal Gore ha elegido a la tercera edad como el objetivo de su estrategia intimidatoria. A ella dirigió las advertencias que realizó el miércoles en Florida y repitió ayer en Pensilvania, Illinois y Nuevo México. Si Bush gana, dijo, el sistema público de jubilaciones estará abocado a la bancarrota. El republicano ha propuesto que los americanos puedan invertir en Bolsa parte de sus contribuciones a la Seguridad Social _como se denomina el sistema_. Gore sostiene que esto dejaría a cada ciudadano luchando por su cuenta y crearía una «Inseguridad Social». Los mayores de 65 años, que en su mayoría viven de estas pensiones, representan el 17% del electorado. Bush, por su parte, insistió a su paso por Wisconsin, Misuri e Illinois en que el demócrata devolverá el país a una época de mayor gasto público que «significará menor crecimiento y mayores impuestos». Gore, amenazó el de Texas, quiere «gasto sin disciplina, gasto sin prioridades, gasto sin fin». Última ejecución El republicano no tuvo que hacer mención siquiera de la última ejecución _la 34 del año en Texas, y la 146 de su mandato_ en el patíbulo de Huntsville. El miércoles, Jeffrey Dilligan, de 27 años, recibió una inyección letal por un asesinato ocurrido en 1992. Los verdugos texanos no volverán a actuar hasta que pasen las elecciones. Después del día 7, ocho reclusos tienen cita con la muerte, con lo que se romperá el récord previo de 37 ejecuciones en un año. Éste no es un tema de debate electoral, porque tanto Bush como Gore son partidarios de la pena capital. Sólo el candidato del Partido Verde, Ralph Nader, se opone a este castigo.