La guerra sucia marca la etapa final de las elecciones

La Voz

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CARRERA HACIA LA CASA BLANCA Los mensajes revelan despropósitos de los rivales Ha llegado la hora del juego sucio. Los días se agotan y los candidatos a la Casa Blanca siguen sin tener nada claro su futuro, con lo que parecen haber optado por recurrir al golpe bajo para minar la posición rival. Por supuesto, ninguno, ni George Bush ni Al Gore, aceptan responsabilidad por esta súbita oleada de lodo. El trabajo lo dejan para sus secuaces. Y sus respectivas campañas se apuntan mutuamente con dedos acusadores, atribuyendo las maldades al contrario.

28 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

J. M. NUEVA YORK. Corresponsal Si se atiende a los últimos mensajes electorales, Gore ha colocado el país al borde de un holocausto nuclear, y Bush es responsable por la muerte de ancianos en los asilos de Texas. Las filas demócratas han elegido el mecanismo de los mensajes telefónicos aterradores para asestar su punch por debajo de la cintura. En Florida, Illinois, Pensilvania o Wisconsin la tranquilidad del ciudadano medio se podrá ver alterada en cualquier momento del día con un mensaje grabado y dirigido a ponerles los pelos de punta. Una texana, Ann Friday, le comunicará que su marido «murió por una enfermedad que los asistentes de su asilo no atendieron». Y dejará claro que el despropósito ocurrió porque Bush ha rehusado mejorar la asistencia en los centros para la tercera edad. Otra, Charlotte Cherry, le dirá que el gobernador republicano «permite a las grandes corporaciones seguir contaminando, mientras mis hijos sufren». Las huestes de Bush han estallado en cólera. Pero los demócratas dicen que lo que ellos hacen no es bajo. «Estas son personas reales con un mensaje que no asusta», respondió el Comité Nacional Demócrata.