El objetivo es movilizar a sus seguidores para que se vuelquen con el vicepresidente Bill Clinton formará parte de la ofensiva final demócrata. Tras muchas dudas y deliberaciones, la Casa Blanca y los asesores de Al Gore han acordado que el presidente se integre en la campaña electoral. Pero lo hará abrazando la popular máxima de «juntos pero no revueltos». Es decir, salvo imprevistos, no coincidirá en ningún acto con Al Gore. El vicepresidente seguirá haciendo la guerra por su cuenta. Batallará contra George Bush en los estados aún en disputa, que cada vez son más.
27 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal El acuerdo prevé que Clinton se lance a la carretera a partir del próximo jueves y hasta la víspera de la cita con las urnas, el 7 de noviembre. Oficialmente, su misión será fomentar la causa de los demócratas que compiten por un escaño en la Cámara de Representantes. Pero el objetivo no declarado es movilizar a los seguidores del partido, para que despierten de su apatía y se vuelquen por el vicepresidente. Cada voto cuenta en estos comicios más que en ningún otro desde 1960. La agenda presidencial incluye California, Arkansas, Nueva York y, provisionalmente, Luisiana, Kentucky y Missouri. Gore y Bush, por su parte, mantienen una lucha cada vez más frenética en los territorios que todavía no tienen dueño. Según un estudio publicado ayer por el diario The New York Times, el número de estados en disputa, 18, supera ampliamente el que los expertos pueden recordar a estas alturas de ninguna campaña. A este importante detalle se une la totalidad de las proyecciones de voto. Así, por ejemplo, las encuestas en una de las circunscripciones aún en aire, Wisconsin, reflejaban el lunes que Bush contaba allí con una ventaja de nueve puntos. El jueves la situación se había invertido y era Gore quien estaba en cabeza por siete. Los analistas incluso han comenzado a barajar la posibilidad de que Gore gane las elecciones obteniendo menos votos que Bush. El sistema electoral estadounidense, que consiste en realidad en 51 comicios independientes, permite esta extraordinaria situación, que no se da desde 1888.