Después de anunciarse un nuevo aplazamiento por causa del mal tiempo Rusia anunció ayer primero el retraso y luego la posible cancelación de la operación de rescate de los 118 tripulantes del submarino nuclear «Kursk», en un nuevo giro de la mayor tragedia marítima de su Armada. El general Valeri Manílov, segundo jefe de las Fuerzas Armadas, no descartó que «no se produzca el rescate como tal», por la «tradición de que el mar debe ser la tumba de los marinos muertos», sólo minutos después de que Iliá Klebánov, viceprimer ministro y presidente de la comisión que investigó el naufragio, anunciara un aplazamiento de los trabajos «por una tormenta».
18 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.En su día, el presidente Vladimir Putin había prometido a los familiares de los fallecidos que haría cuanto estuviera en sus manos para recuperar los cuerpos. Joya de la Armada, el Kursk naufragó durante unas maniobras el pasado 12 de agosto por causas no aclaradas, drama que se prolongó más de dos semanas en medio de la perplejidad internacional y la indignación en Rusia por el secretismo oficial. Tras certificarse que no había supervivientes hubo declaraciones oficiales sobre la dificultad para rescatar los cadáveres. Operación que, según la prensa rusa publicó entonces, se dejaría para otoño, cuando «se dirá que el mal tiempo impide los trabajos». Ayer, Klebánov insistió en que el retraso se debía «exclusivamente al mal tiempo» en las aguas árticas del mar de Bárents donde reposa el Kursk, aunque pese a todo aseguró que la operación podría comenzar los próximos días 24 o 25. Tercer aplazamiento Fue el tercer anuncio de aplazamiento en menos de una semana. La razón aducida en los dos anteriores fue la «lenta marcha» del equipo de rescate, la plataforma noruega Regalia de la compañía norteamericana Halliburton. Con especialistas en rescate a bordo, Regalia zarpó de Noruega el pasado día 9 y esperaba llegar ayer mismo al lugar del naufragio, pero se informó de que arribaría mañana. De acuerdo con los datos del servicio meteorológico facilitados por el viceprimer ministro ruso, en la zona habrá en los próximos dos días «una tempestad» con vientos fuerza cinco, cuando lo más que toleraría el equipo técnico sería la fuerza tres. Al avanzar la posible cancelación del rescate, el general Manílov también se refirió a la negativa de «la mayoría» de los familiares de las víctimas, quienes «firmaron una carta» en ese sentido. Simultáneamente, se informó de que ya se habían entregado apartamentos a 28 familias de los tripulantes del Kursk. Durante los dramáticos días de agosto, los familiares se negaron a asistir a un funeral oficial hasta que no se rescataran los cuerpos de sus seres queridos.