Incierta recta final en la carrera hacia la Casa Blanca

La Voz

INTERNACIONAL

Gore y Bush afrontan la próxima madrugada su último debate televisado La contienda electoral estadounidense amenaza con mandar al desempleo a muchos adivinos. A sólo 21 días de la cita con las urnas, nadie se atreve a pronosticar quién sucederá a Bill Clinton en la Casa Blanca. Ni siquiera a hablar de un favorito. Los sondeos tampoco ayudan en la tarea. Ninguno de los principales candidatos ha conseguido mantener su ventaja en las encuestas más allá de unos días. Y casi siempre dentro del llamado «margen de error».

16 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Al Gore y George Bush se enfrentarán hoy en su tercer y último debate. Lo harán con la misma incertidumbre que les acompañaba en el primero de sus duelos televisados, hace dos semanas. El republicano ha logrado, hasta el momento, persuadir a muchos de que no es tan inepto como se pensaba. Pero su habilidad para aparentar control en cuestiones que le son totalmente ajenas _especialmente en el capítulo de la política internacional_ no se ha traducido aún en su encumbramiento como favorito. Gore, por su parte, lucha todavía por demostrar que tiene madera de líder. No basta con atesorar calidad. Más importante es dar imagen de que se atesora. Y esta segunda faceta se le resiste al demócrata. Los más recientes sondeos reflejan una pírrica ventaja de Bush _un punto en el de Reuters-MSNBC, dos en el del semanario Newsweek, y cinco, la mas holgada, en el de Time-CNN_. Pero se trata de encuestas nacionales. Las que se realizan estado por estado colocan a Gore en cabeza. Así, la publicada ayer por el periódico USA Today, estima que el demócrata es favorito en once estados y en el Distrito de Columbia, lo que le proporcionaría 172 votos electorales. Bush domina en 19 estados, pero al ser regiones con menor peso en las urnas, sólo parece tener asegurados 153 votos. Son necesarios 270 para hacerse con la Casa Blanca. En esta coyuntural incertidumbre tiene mucho que ver el desinterés que los estadounidenses ofrecen respecto a la contienda. Los dos primeros debates entre Bush y Gore compiten por el récord negativo de audiencia con los que mantuvieron hace cuatro años Bill Clinton y Bob Dole. Entonces la victoria de Clinton estaba cantada. Ahora la bonanza económica parece la responsable de la pasividad del electorado.