La euforia generalizada por el anuncio de Fujimori permitió a la expedición coruñesa Labañou-Vilcabamba seguir adelante su camino tras varios días de bloqueo.
17 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Una avalancha de hielo y barro arrasó esta semana el poblado de Arma en Vilcabamba, en el que tenían previsto pasar consulta esta semana los médicos y enfermeras que forman parte de este proyecto. Tras conocer esta tragedia, el grupo de cooperantes intentó ponerse en marcha para acceder al distrito de Vilcabamba con media tonelada de material sanitario que transporta desde Galicia. Después de varias horas de negociación, lograron un salvoconducto que debiera garantizar el paso de la expedición sanitaria a través de una carretera que permanece bloqueada por barricadas y piquetes desde el pasado lunes por la huelga que mantiene paralizada la provincia de La Convención. A media mañana del sábado, cuando ya estaban dispuestos los vehículos del Ministerio de Salud para transportar al grupo, el viaje fue suspendido porque las autoridades sanitarias y el propio comité de huelga consideraron que ya no había garantías de seguridad para los vehículos y sus ocupantes. La policía cargó contra los campesinos y grupos de manifestantes arrancaron trescientos metros de railes, dejando bloqueado en Machu Pichu un tren con seiscientos turistas. Al mismo tiempo, grupos de campesinos iniciaron huelgas de hambre en Cusco y la policia cargó contra ellos en varias ocasiones. A última hora de la tarde, el anuncio de Fujimori dio un vuelco a la situación. La policia dejó de acosar a los huelguistas de hambre concentrados con pancartas en la Plaza de Armas de la capital imperial y el ambiente de crispación se tornó en fiesta. Así pues, el grupo de cooperación humanitaria Labañou-Vilcabamba pudo continuar su ruta hacia aquel distrito de extrema pobreza en pocas horas, despues de cuatro días en Cusco a la espera del fin de la huelga.