Todos los sondeos le sitúan detrás de George Bush Al Gore se ha comparado a sí mismo con un gran avión que necesita una pista muy larga para despegar, pero que no falla una vez que logra levantar el vuelo. Su maniobra oficial de despegue comenzó ayer con la primera jornada de la Convención del Partido Demócrata. Sin embargo, la torre de control estuvo, una vez más, en manos de Bill Clinton.
14 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Los demócratas iniciaron su cita de Los Ángeles en un ambiente festivo que no logró ocultar su creciente inquietud. Las elecciones presidenciales están cada vez más próximas, y el jumbo Gore sigue renqueante en los hangares políticos. Ningún sondeo ha proyectado aún a Gore como el eventual vencedor de los comicios de noviembre. Según el más reciente, su contrincante republicano, George Bush, le aventaja 16 puntos. Es más, el 47% de los encuestados respondió que «no hay posibilidad alguna» de que vaya a votar por Gore. Así, la recta final se presenta para el demócrata muy cuesta arriba. Y la convención es una de sus últimas oportunidades de poner su metafórico avión en velocidad de crucero. La estrategia elegida comenzó con una maniobra de distanciamiento respecto a Clinton. Al actual inquilino de la Casa Blanca se le reservaron los minutos estelares de la primera jornada. Después abandonará discretamente Los Ángeles para entregar hoy a Gore el relevo en una ceremonia que se celebrará en Michigan. A pesar de que Clinton goza de los índices de popularidad más altos de ningún presidente tras dos mandatos en los últimos 50 años, su segundo necesita poner tierra entre ambos para demostrar que tiene en sus entrañas categoría de líder, sin necesidad de un lazarillo. Por ello, para los Clinton _Bill se vio precedido en su alocución por Hillary, ahora candidata al Senado por Nueva York, y no sólo primera dama_ fue la sesión inaugural. Las de hoy, mañana y pasado serán para Gore y Lieberman. La segunda maniobra de distanciamiento fue respecto a los republicanos. En lugar de repetir el insustancial espectáculo que éstos ofrecieron en Filadefia, el Partido Demócrata ha optado por largas veladas de debate político. Eso sí, totalmente orquestado.