PERFIL DE LIEBERMAN
07 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El senador Joseph Lieberman es un hombre de gran talla moral que es considerado de forma casi unánime como «la conciencia moral del Senado», asegura Rafael Cañas de la agencia Efe. Lieberman, un político moderado que trabaja por igual con demócratas y republicanos, aúna considerable experiencia en política con una imagen personal intachable e independencia de criterio. «Es una de las personas de la vida pública más eminentes del país», opinó ayer el presidente Bill Clinton. Este hombre de 58 años, judío ortodoxo devoto, ha sido elegido en dos ocasiones (1988 y 1994) por el estado de Connecticut, en el que anteriormente había sido fiscal general. Hombre reflexivo, el propio Lieberman ha declarado en ocasiones que, cuando tiene que tomar una decisión importante, consulta los textos rabínicos y decide qué es lo moralmente correcto. Así, Lieberman se ha confirmado en sus votaciones en el Senado como progresista en unos asuntos y más conservador en otros, pero siempre según lo que le dicta su conciencia. Ha votado reiteradamente a favor del derecho a la mujer a abortar, pero también por una defensa nacional sólida, la protección del medio ambiente y los parques naturales (lo que le ganó la amistad de Gore), y también de la reducción de impuestos a las pequeñas empresas. En política exterior, apoyó la invasión de Panamá de 1989, fue uno de los promotores de la resolución del Senado que respaldó la Guerra del Golfo (1991), pero también ha respaldado la presencia de las tropas estadounidenses en la misión de paz de Bosnia y la ampliación de la OTAN. Su condición de judío practicante no le ha impedido votar a favor de la venta de cazabombarderos F-15 a Arabia Saudí. También se ha mostrado favorable a que la industria del cine y del disco reduzcan sus contenidos violentos y sexuales, lo que no le impide estar a favor de la pena de muerte. El senador ha sido durante cinco años presidente del Consejo de Liderazgo Demócrata, un grupo de trabajo de los demócratas moderados de Estados Unidos, en el que ha trabajado estrechamente con Clinton. Como devoto judío ortodoxo, Lieberman respeta la fiesta del «sabath», y en esos días no viaja ni usa la electricidad y no realiza actividades políticas, aunque en casos de emergencia rompe la regla y realiza su trabajo.