Uno de los ritos más esperados del proceso electoral estadounidense tuvo ayer su día en las filas republicanas. El gobernador texano, George Bush, eligió al que será su compañero de candidatura en los comicios del 7 de noviembre.
25 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El aspirante a ocupar la vicepresidencia será Richard Cheney, un conservador de formas moderadas pero con un currículum marcadamente radical. Éste podrá aportar la experiencia de gobierno y relaciones internacionales ausente en Bush. Aseguran los expertos en la historia política de la primera potencia mundial que los candidatos a vicepresidente raramente tienen trascendencia en las urnas. Los americanos votan por quién ocupará el Despachof Oval y apenas prestan atención a su número dos. Esta realidad no impide que cada cuatro años las miradas de los medios de prensa conviertan en un acontecimiento extraordinario el momento en que los principales candidatos revelan su compañero de filas. A Bush se le ha achacado ser un ignorante en cuestiones internacionales. También el que su experiencia política se reduzca a menos de dos mandatos al frente del Ejecutivo de Texas. Comprensiblemente, se ha inclinado por la veteranía. La Guerra del Golfo Cheney, de 59 años, fue jefe de Gabinete con Gerald Ford, congresista durante once años y secretario de Defensa con George Bush. Durante esta última etapa, entre 1989 y 1993, se ocupó de dirigir desde el Pentágono la Guerra del Golfo. Su historial no deja lugar a dudas sobre su ideología. Se opone al derecho al aborto. Es más, votó contra fondos federales para la interrupción del embarazo en casos de violación, incesto o peligro para la madre. Ha sido un ferviente partidario de la guerra de las galaxias ideada por Ronald Reagan, apoyó la financiación de la contra nicaragüense. Y se opuso a una enmienda constitucional para la igualdad de derechos de hombres y mujeres.