Su amor prohibido les obligó a huir de Bahrein El estadounidense Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) recordará quizás para siempre el verano del 2000. Primero tuvo que lidiar con el caso del balserito Elián y ahora con otro extraordinario que se ha ganado titulares de prensa: el de una joven princesa bahreiní que se resiste, por un amor prohibido, a ser deportada. Esta Julieta musulmana, de nombre Merian Al-Jalifa, se enamoró de un «marine» yanqui, y asegura que su real familia no se lo perdona.
18 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal La princesa Al-Jalifa, de 19 años, tuvo que pasar el lunes por un juzgado de San Diego (California) para afrontar los cargos que contra ella ha presentado el INS. Se le acusa de entrar ilegalmente en el país, usando documentos falsos. Pero, después de todo, la joven actuó sólo por amor. En enero del año pasado conoció fortuitamente al marine Jason Johnson, de 25 años. El inmediato flechazo entre ambos se produjo en un centro comercial de la capital de Bahrein, Manama. «Hice lo peor que se puede hacer en mi país, enamorarme de alguien que no es musulmán. Para empeorar las cosas, él es un americano», ha confesado Al-Jalifa. No menos incendiario resultó ser el detalle de su propio linaje. La joven es hija de un primo del emir de Bahrein, Hamad bin Isa Al-Jalifa. Y como miembro femenino de la familia real no se le permite casarse con cualquiera. Menos, con un extranjero de otra religión. La pareja mantuvo su romance en secreto. Hasta que, a finales del año pasado, el marine Johnson fue trasladado desde su destino en el golfo Pérsico a la base californiana de Camp Pendleton. Este aspirante a cabo vistió a su amada con ropas militares y le proporcionó documentos falsos con los que pudo huir de su país. La dicha, sin embargo, duraría poco. La princesa fue descubierta a su llegada al aeropuerto de Chicago. Sólo cuando solicitó asilo político logró paralizar lo que parecía una orden inmediata de deportación. Johnson y Merian se casaron dos semanas más tarde en Las Vegas, pero aún luchan por permanecer juntos. Él ha sido degradado a soldado raso. Ella está pendiente de juicio, y de su petición de asilo. «Si la deportan creo que la matarán. Ha avergonzado a la familia real», dice el marine.