Antepone los objetivos domésticos sobre la política exterior El presidente Vladimir Putin dibujó ayer el panorama mitad desolador y mitad complaciente de una Rusia en riesgo de desmoronarse, pero que bajo su autoridad puede confiar en sí misma, progresar y garantizar la libertad y la democracia. En su primer mensaje sobre el estado de la nación ante el Parlamento, desgranó los problemas, ambiciones y prioridades de su mandato. Su prioridad es lograr «una Rusia fuerte», para ello aseguró debe haber un gobierno centralizado y una diplomacia en la que antepone los «objetivos domésticos sobre los externos».
08 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.En un mensaje en el Gran Palacio del Kremlin ante miembros de los dos cámaras del Parlamento, ministros, magistrados y dignatarios religiosos, Putin desgranó el pavoroso panorama de un país donde cada año se reduce la población en 750.000 personas y que puede perder en sólo quince años hasta 22 millones de habitantes. «Si esta tendencia sigue, la supervivencia de la nación misma estará bajo amenaza», dijo, e insistió en que una «Rusia fuerte» es «la única opción» que tiene el país para no hundirse en el Tercer Mundo. Con un tácito y matizado anuncio de aislacionismo, el segundo presidente ruso tras el colapso de la URSS proclamó una diplomacia con «supremacía de objetivos domésticos sobre los externos». Rusia debe ser fuerte, «no contra la comunidad mundial y otros países, sino junto a ellos». Libertades cívicas En su breve referencia a la política exterior, afirmó que «la guerra fría es cosa del pasado», con «penosas consecuencias» todavía como asaltos a la soberanía «bajo pretexto de operaciones e intervenciones humanitarias» _en clara referencia a la campaña de la OTAN en Yugoslavia_. Acusado por la oposición de reflejos autoritarios, recordó que el debate sobre «fuerza y libertad» es muy antiguo y que todavía hoy genera conjeturas sobre una «dictadura». «Pero sólo un Estado fuerte, o eficaz si a alguien no le gusta la palabra ''fuerte'', es capaz de proteger las libertades cívicas, políticas y económicas», enfatizó. Su mensaje se produjo en medio de la alta tensión política por sus planes de centralizar el poder y los augurios de un otoño caliente por la situación económica. El presidente aseguró que «sólo un Estado democrático puede garantizar los derechos de sus ciudadanos». Grupos mediáticos En una larga reflexión sobre la prensa, proclamó que «la libertad de expresión es y seguirá siendo un valor intocable». Pero advirtió de que «muchos propietarios de medios de comunicación los utilizan para combatir a sus adversarios o contra el Estado». Como receta para el progreso económico, señaló que el Estado «debe ir abandonando la práctica de su injerencia excesiva en la empresa privada», sin dejar de vigilar las reglas del juego económico y de proteger la propiedad privada. Sobre Chechenia, Putin declaró que la república se llegó a convertir en punto de «expansión a Rusia del terrorismo internacional» y que sólo la intervención militar «permitió neutralizar el peligro».