Los descalabros en la república separatista empañan la celebración de los cien días de Putin en el Krenlim La guerrilla chechena se creció tras los últimos golpes al Ejército ruso en Chechenia con ataques suicidas y amenazó ayer con una ofensiva «de gran envergadura» si Moscú no libera a los civiles presos en campos de concentración.
04 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La advertencia le llega a Vladímir Putin en la jornada en la que cumplió cien días desde que fue elegido presidente de Rusia. Precisamente, no tiene mucho que celebrar tras los reveses del Ejército en Chechenia y la creciente oposición a su liderazgo dentro y fuera del Kremlin. En el frente político, voces en Rusia y en Europa exigieron a Moscú «un proceso real de arreglo político» a la guerra que incluya negociaciones con el presidente «legítimo» de Chechenia, Aslán Masjádov, y hasta con los sectores rebeldes más radicales. El jefe guerrillero Shamil Basáyev dio a las tropas rusas un plazo de 72 horas para liberar a las mujeres y niños recluidos en los llamados «centros de filtración», donde se denunciaron cruentas atrocidades y torturas de los presos. En caso de incumplirse la demanda, Basáyev amenazó a los rusos con «ataques de gran envergadura» y pidió a los habitantes civiles que abandonen las localidades donde se ubican unidades federales para no correr riesgo durante la eventual ofensiva separatista. El ultimátum de Basáyev se produjo horas después de que el mando ruso implantara el toque de queda en toda Chechenia para frenar la oleada de ataques suicidas que el domingo y lunes causó una treintena de bajas a las tropas federales según unas fuentes y más de medio millar según otras.