Vigo ya se observa desde el espacio

El planeta iluminado que cada noche se observa desde la ISS no representa precisamente una señal de progreso sino más bien una demostración de derroche energético


redacción / la voz

Abel Caballero quiere que esta Navidad Vigo llame la atención de los astronautas de la Estación Espacial Internacional. Para ello instalará un alumbrado cargado con nueve millones de lámparas led. Sin embargo, en cuanto cae la noche, la ciudad olívica destaca perfectamente desde el espacio exterior sin necesidad de añadir más fuentes luminosas. «A luz da cidade de Vigo xa se detecta desde os satélites, e o que nos indican os datos é que esa luz é a principal causante do deterioro das condicións de escuridade natural do ceo nas illas Cíes», asegura Salvador Bará, catedrático de Física de la USC. En enero del 2016 el Parque Nacional de las Islas Atlánticas recibió la distinción de Destino Turístico Starlight, que garantiza la calidad del cielo nocturno para la observación astronómica. En el mundo solo existen 16 lugares con esta certificación, y dos están en Galicia; A Veiga (Ourense) y el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. «Se as emisións de luz de Vigo aumentan, as illas Cíes corren o perigo de deixar de cumprir as condicións de calidade do ceo que no seu día lles permitiron ser recoñecidas como Destino Turístico Starlight», dice Bará. «Tanto en Ons como en Cíes se nota mucho la diferencia según la vertiente desde la que observes. En la continental resulta evidente la influencia de la contaminación lumínica generada por Vigo y Pontevedra. Si no se aplican medidas correctoras, la iluminación publica de las ciudades costeras acabará afectando decisivamente a toda la bóveda celeste de los archipiélagos», añade el astrofotógrafo gallego Pablo Martínez.

El planeta iluminado que cada noche se observa desde la ISS no representa precisamente una señal de progreso sino más bien una demostración de derroche energético. «A luz que se ve desde o espazo é luz desbaldida, enviada innecesariamente cara arriba, que non cumpre ningunha función útil e que é pagada a prezos de mercado polas veciñas e veciños do concello porque, cómpre non esquecelo, a luz, tamén a pública, hai que pagala», recuerda Bará. «Desde cualquier lugar de Galicia deberían verse unas 3.000 estrellas a simple vista. La contaminación lumínica nos roba unas 2.870 estrellas de las principales ciudades gallegas y debemos alejarnos muchos kilómetros de estas fuentes de luz artificial para poder ver un cielo nocturno decente», explica el astrónomo Borja Tosar.

Si perder las estrellas no fuera un motivo suficientemente grave para denunciar la contaminación lumínica, hay que añadir que el exceso de luz también afecta a la salud. «Os seres humanos precisamos da escuridade da noite para ter un ciclo saudable de sono. A luz con alto contido en azuis é a que máis capacidade ten para afectar ao funcionamento do noso corpo, e moitos dos led que actualmente se utilizan na decoración do Nadal son azuis ou brancos con alto contido en azul. A recomendación xeral é reducir a súa intensidade e reducir o tempo de acendido deste tipo de luces», dice Salvador.

La Navidad tiene un origen astronómico, el solsticio de invierno. Las antiguas civilizaciones, que observaban el cielo estrellado para sobrevivir, celebraban el fin de las tinieblas y que los días por fin volvían a crecer. Hoy la relación natural entre luz y oscuridad se está diluyendo. Apagar el cielo nocturno para encender las ciudades anula además esa antigua conexión que el ser humano siempre tuvo con el cosmos.

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