Naiara Martínez: «Mi referente es Sergio Álvarez; no somos altos y pienso que si él pudo llegar, yo también»
GRADA DE RÍO
La redondelana es una de las futbolistas más jóvenes de As Celtas y este curso se disputa la titularidad con Sol Moreno
20 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Naiara Martínez (Redondela, 2007) es una de las porteras del primer equipo de As Celtas, y la veterana en la demarcación, pues ya formó parte de la primera plantilla de la historia, la del curso 2024/205. Con ella vivió el ascenso a Segunda Federación, que recuerda como su mejor momento deportivo hasta ahora, y sueña con otro. Este año compite por el puesto con Sol Moreno, fichaje estival, y la entrenadora del cuadro celeste, Vicky Vázquez, las alterna -diez partidos de la gallega por seis de su compañera-.
—La pasada jornada marcaron en el 94 y les empataron en el 95. ¿Cómo está el equipo tras ese golpe?
—El equipo hizo un trabajo brutal. Cuando metes gol y te empatan tan rápido, te vas jodida, pero seguimos por encima de ellas -de la Real Sociedad B- y es un buen resultado. Aún tenemos el duelo directo con el Racing de Santander en casa, aunque ahora nos hayan pasado -con los mismos puntos- y estamos motivadas para seguir peleando y ganar. No se puede pensar en otra cosa. Ahora tenemos otro rival complicado, el Madrid CFF B, pero tenemos muchas ganas de que llegue y creo que podemos de sobra.
—Además, regresan a A Madroa, donde siguen sin perder.
—Sí. Nos sentimos muy cómodas en casa, donde no nos ha ganado nadie, y yo creo que eso es un punto a favor para nosotras mentalmente. Hay que seguir manteniendo A Madroa invicta.
—Tras una gran primera temporada y un gran inicio de esta, pasaron por un bache. ¿Tenían demasiado malacostumbrada a la gente con tanta victoria?
—Es normal que a veces las cosas no salgan como queremos y hay que acostumbrarse. Aunque se trabaje bien, hay veces en que el fútbol es injusto y está claro que no puedes ganar siempre.
—Para usted, ¿el objetivo es otro ascenso?
—Sí. Creo que todas estamos enfocadas en eso y queremos conseguirlo, pero es algo que tienes que pelear y que depende de lo que vaya pasando durante la temporada. Así que para mí, el objetivo es hacer una buena temporada como equipo e individualmente y ascender.
—¿Qué tal lleva la competencia con Sol Moreno?
—Hay que apretar para jugar, pero lo llevamos bien. Es mi compañera, intento mejorar cada día para poder jugar, pero nos apoyamos la una a la otra.
—¿Les dice Vicky Vázquez con antelación quién va a jugar?
—No. El once se da antes del partido y hay que estar preparada tanto para si se juega como para si no, dar el 100 % en los dos casos y sumar donde toque.
—¿Qué tal lo lleva cuando toca banquillo?
—¡Me pongo más nerviosa que jugando! No tienes el partido bajo tu control, pero toca animar a las compañeras. También te hace esforzarte más durante la semana para competir el puesto.
—¿Se había visto antes en esta situación de no ser la portera fija?
—En la base y el primer año en el Lóstrego, sí que se rotaba más; el segundo año jugué prácticamente todo y la temporada pasada también tuve la suerte de jugar muchos partidos
—¿Cómo se define como portera?
—Me considero una portera con bastante seguridad, tranquila con el juego de pies y atenta. Soy estable y regular, quizás tengo que mejorar en la interpretación de algunas situaciones.
—¿Siempre fue cancerbera?
—De pequeños, los entrenadores siempre te van pasando por todas las posiciones. A mi me aburría, no quería jugar ahí, hasta que un día se había puesto malo el portero del equipo y desde ahí, supe que era donde quería estar.
—Usted viene de familia celtista, ¿se fijaba en algún portero celeste?
—Sergio (Álvarez) encaja conmigo por características, porque no somos muy altos y lo tengo como referente, porque llegó a Primera pese a lo que le pudieran haber dicho, porque siempre se dice que el portero tiene que ser alto y yo no creo mucho en eso. Entonces, pienso que si él pudo, yo también.
—Así que su sueño es llegar a LigaF con As Celtas.
—Sí, es el sueño de cualquier niña y si se consigue desde abajo, sería increíble. Mi abuelo era muy del Celta e íbamos a muchos partidos. Estás jugando en el equipo de tu ciudad y donde te imaginabas estar algún día. Es un sueño cumplido.
—Volviendo a Sergio, ahora es el consejero que sigue más de cerca al equipo femenino. ¿Qué tal con él?
—Es muy cercano, viene a la mayoría de los partidos, también viene a vernos a los entrenamientos y nos anima mucho. Es de agradecer la manera en que nos apoya.
—¿Qué balance hace de este tiempo como céltica?
—Al principio, tienes dudas, porque es un equipo con una estructura de Primera y tienes que adaptarte a entrenamientos más profesionales, a comportarte de otra forma... Pero pasé ese proceso de adaptación y me siento muy cómoda. En lo colectivo, para ser un proyecto que lleva solo dos años, y teniendo en cuenta que somos un equipo recién ascendido, creo que el balance es bueno. Es verdad que igual la gente esperaba que fuera todavía más positivo, pero pienso que el trabajo del equipo es enorme y estamos una categoría en la que volvemos a ser nuevas. Nos estamos adaptando bien y queda mucho para seguir peleando.
—Además, vivió ese proceso siendo una de las más jóvenes.
—Sí, después de Nara, pero no lo noto tanto. Algunas compañeras trabajan, pero más allá de esa diferencia, me siento muy cómoda, confío mucho en mis compañeras y si necesito algo o hablar con alguien, sé que están ahí.
—¿Esperaba en su día la llamada de As Celtas?
—Había el rumor de que se iba a hacer y todas las niñas de Vigo estábamos pendientes. Recuerdo que venía del Campeonato de España sub-17, que habíamos quedado subcampeonas, y Humberto (Lede) llamó a mi padre, que no me dijo nada en ese momento y yo estaba muy nerviosa pensando si me llamarían o no hasta que me lo contó.
—¿Cómo vivió el ascenso la temporada pasada?
—Estaba bastante nerviosa cuando llegamos a Valladolid -donde disputaron el último partido de liga- porque te lo juegas todo a un partido y había que ganar. Siempre tienes esos nervioso, pero confiaba muchísimo en el equipo, tenía claro que iba a ser el momento y cuando metimos el primer gol, el segundo y fueron viviendo el resto, yo ya solo disfruté del partido, de la gente y luego, de la fiesta. Fue uno de los mejores momentos que tengo en mi carrera deportiva.
—Su hermana pequeña, Zaira, también destaca como futbolista. ¿Cómo es el vínculo entre ambas?
—Estamos muy unidas. Cuando una no juega, lo pasa mal la otra, porque lo vive como si fuera en su propia piel. Me preocupo mucho por ella y siempre digo que si tiene que llegar a una de las dos, me gustaría que llegase ella antes que yo, porque es mi hermana pequeña y quiero lo mejor para ella. Por eso también le doy caña para que siga mejorando.
—A sus 18 años, ¿ha podido percibir el crecimiento del fútbol femenino?
—Sí. Es cierto que soy joven e igual no lo he experimentado tanto como futbolistas mayores que yo, pero recuerdo que cuando empecé, era raro enfrentarte contra otra niña o contra dos niñas en el equipo rival, era algo que no se veía mucho. Ahora, encuentras a más en los equipos masculinos incluso benjamines, aparte de que hay más clubes femeninos y cada vez más ligas y más torneos. Creo que el crecimiento que es que es brutal y que es algo que hay que valorar y seguir trabajando para que siga.
—¿Qué tal compagina el fútbol con los estudios?
—El año pasado sí que lo pasé un poco peor, porque estaba cursando segundo de Bachillerato y con la selectividad estaba un poco nerviosa, pero al final todo se saca si te esfuerzas y te organizas se saca bien. Ahora estoy estudiando Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, ya tuve los primeros exámenes y está todo aprobado.