«Prometí ir a todos los viajes europeos del Celta»

M. V. F. VIGO

GRADA DE RÍO

Brais Míguez, en el partido entre Celta y Stuttgart con amigos alemanes.
Brais Míguez, en el partido entre Celta y Stuttgart con amigos alemanes.

Celtistas que no han faltado a ningún desplazamiento continental esta temporada y que estarán este jueves en Salónica cuentan sus experiencias

18 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El de mañana para la visita al PAOK será el quinto desplazamiento europeo del curso y, como en los anteriores, el Celta estará bien acompañado en las gradas del estadio rival. Son muchos los celtistas que han estado en un desplazamiento o en varios, pero existe un grupo más reducido de privilegiados que han estado en los cuatro (Stuttgart, Zagreb, Razgrad y Belgrado) y que también estarán en Salónica. A él pertenecen Carmen, Marco Antón y Brais.

Para poder hacer tantos viajes hay dos factores claves aparte de las altas dosis de celtismo que comparten muchos otros aficionados: la disponibilidad económica y la de tiempo. En el caso de Brais Míguez, compostelano de 29 años, el hecho de vivir en Alemania por trabajo desde hace tres años le facilita la tarea. «Me vino bien para estar más cerca. Desde que se clasificaron el año pasado, tenía el pequeño reto de intentar ir a todos los partidos fuera. Fue complicado, pero por ahora se fue consiguiendo», cuenta.

El inicio fue el mejor posible, porque vive en Núremberg y tenía Stuttgart a dos horas en coche. Las cuestiones laborales tampoco son obstáculo, porque tiene un trabajo en el que se puede «apañar» para coger días, pero las cuestiones logísticas sí que se le pusieron a veces más cuesta arriba. «Para Razgrad tuve que ir a Sofía y coger un tren nocturno con transbordo de una hora, pero volvimos por Bucarest y aprovechamos para pasar el fin de semana», detalla.

En Belgrado el problema vino por las entradas: se le pasó el plazo de reserva y se plantó allí sin billete. «Me fui al estadio ese día por la mañana, vi salir a dos personas del estadio con ropa del Celta y resultaron ser trabajadores del club que me consiguieron la entrada en el último momento», revela sobre su gran aventura continental. «Salió bien, pero pude haber terminado viendo el partido en el bar de enfrente», dice entre risas.

A Grecia llegará tras un viaje por los Balcanes con su pareja. «Llevamos una semana viajando por Albania, Kosovo, Macedonia...», contaba desde el autobús rumbo ya a Salónica, ciudad que esperan conocer hoy. La compañía no siempre es la misma y en el caso de Stuttgart, incluso convenció a unos amigos alemanes para que fueran con él. La «locura» de Serbia fue en solitario.

Carmen, en el partido entre Celta y Ludogorets.
Carmen, en el partido entre Celta y Ludogorets.

Carmen, por su parte, tiene el plus del teletrabajo para poder acompañar al Celta en los desplazamientos europeos. «Tenía claro que quería ir a todos, porque hace dos veranos estaba con mis amigos recordando la temporada europea del 2017, en la que fui a varios viajes. Estábamos nostálgicos y se me ocurrió decir que la próxima vez, iba a ir a todos», revela. No pensaba que fuera a ser tan inmediato, pero ocurrió. «Me quedé con mi promesa hecha y diciendo: ‘La voy a cumplir'. Porque tengo un trabajo y una situación personal que me lo permiten», relata.

La celtista agradece la flexibilidad que le da el teletrabajo y también que puede coordinar bien en cuanto a las vacaciones. «Obviamente, es un esfuerzo bastante grande a nivel económico, pero es un poco mi proyecto de esta temporada en cuanto a viajes», apunta. Partiendo de que no solo se trata de apoyar a su equipo, aunque sea lo principal, sino que también hace «muchas otras cosas», como ir de viaje tanto con amigos como sola, pues a Grecia va sin compañía previa y con ganas de explorar Atenas, aunque también cuenta con encontrar gente conocida en el partido.

Sus aventuras siguiendo al Celta en Europa incluyen un encuentro con Marco Garcés en el aeropuerto, ella y sus amigos mirando vuelos para el play-off y él, rumbo al sorteo donde se iba a decidir si el rival era el equipo griego o el Lille. «Estuvimos hablando con él y nos comentó que el PAOK seguramente era mejor que el Lille, pero que no eran lo que pareció en Balaídos y había que tener cuidado». También un periplo Andalucía-Madrid-Frankfurt- Stuttgart-Viena-Vigo que incluía una boda antes y una reunión de trabajo. La salida a Razgrad, a mayores, fue la despedida de soltero de un amigo.

Para estar en Salónica, se desplaza en tren hasta Madrid y, de allí, vuela a Atenas. «Miré la conexión la madrugada antes del sorteo y como Iberia te deja pre-reservar para mantener el precio durante tres días, pagué la pre-reserva y si nos tocaba, podía coger los vuelos a 180 euros y me descontaban esos cinco», señala. Al día siguiente del sorteo, estaban a 300.

Marco, con más miembros de la Peña Muradana en Belgrado.
Marco, con más miembros de la Peña Muradana en Belgrado.

También viaja solo en ocasiones Marco Antón Loxo, para quien el elemento decisivo para haber podido hacer estos cinco viajes es estar jubilado y poder disponer de su tiempo a su antojo. «É premeditado. Decidino xa cando foi da clasificación», dice este integrante de la Peña Muradana Pepa Loba y gran amante de los viajes. «Teño a gran vantaxe de que xa non teño que traballar e aproveito para coñecer a fondo», dice sobre los lugares a los que le lleva el fútbol. Incluso otros países tanto a la ida como a la vuelta, pues en este caso va por Bélgica y vuelve por Malta.

El mejor ejemplo de lo económicos que consigue los viajes es que el vuelo de Salónica a Malta le sale en quince euros y asegura que nunca pasa por mucho de los 100. «Utilizo buscadores e non é complicado, pero é certo que se teño que chegar dous días máis tarde, quedo eses dous días sen problema e outra xente non pode», asume. También sabe lo que es eso, porque en la anterior participación europea aún estaba en activo. «Fora a Amsterdam, a Genk e a Bruxas, pero non a Manchester. Tiña que escoller entre esa semi e a posible final porque non tiña máis días».

Loxo fue a Stuttgart vía Karlsruhe, mientras que para plantarse en Croacia hizo Santiago-Málaga, Málaga-Zagreb, Zagreg-Basileal y Basilea-Santiago. Para el viaje a Bulgaria, volvió a partir de Santiago, con Londres como primer destino; de ahí, a Bucarest y a Razgrad en autobús, yendo luego por el mismo medio a Varna y de ahí a Bucarest para volar a Oporto y, otra vez por carretera, a Santiago. Algo más simple fue el recorrido hasta Belgrado: Santiago-Barcelona, Barcelona-Belgrado, Belgrado-Barcelona y Barcelona-A Coruña.