El ghanés vuelve a ser un fijo en las convocatorias y va sumando minutos
24 nov 2025 . Actualizado a las 17:08 h.El futbolista del Celta Joseph Aidoo disputó el sábado, frente al Alavés, su tercer partido de la temporada y segundo en liga. Aunque su entrada al césped vino dada por el hecho de que Starfelt pidió el cambio por cansancio y molestias, que estuviera en el banquillo ya era la confirmación de un cambio radical en su situación que se ha ido viendo en las últimas semanas.
Porque el que fue internacional con Ghana —selección con la que sufrió una grave lesión que por momentos parecía haber dado al traste con su carrera— no fue convocado en ninguno de los ocho primeros partidos, pero, a partir de ahí, desde que fue citado por primera vez, ya no se ha perdido una sola convocatoria. Únicamente se queda fuera, ya de forma obligada, en la Europa League, un torneo en el que no fue inscrito.
Aidoo pasó de la nada al todo al jugar los 90 minutos en su primer partido de la temporada, en la que era su segunda convocatoria. Además, ese día conseguía el equipo vigués su primera victoria del curso en liga, frente al Osasuna el pasado 26 de octubre. Solo cuatro días después, y aprovechando que enfrente había un rival de una categoría inferior, Giráldez optó por alinearlo nuevamente ante el Puerto de Vega, y de nuevo dándole los 90 minutos y con triunfo.
A partir de ahí, llevaba tres citas sin participar —contando solo la competición doméstica de la regularidad— hasta que las circunstancias del choque llevaron al porriñés a darle minutos ante el Alavés. Pero, de entrada, ya era significativo que hubiera confiado en él para estar en el banquillo en un compromiso en el que Carlos Domínguez era baja por lesión y prefirió dejar fuera a Manu Fernández, que no formó parte de la expedición y se convirtió por primera vez en descarte.
Desde que se lesionó con Ghana, en octubre del 2023, Aidoo apenas había jugado un minuto más descuento, en una situación de urgencia el 15 de septiembre del 2024., frente a un Valladolid al que luego fue cedido. Iba en busca de unos minutos que solo encontró a medias: 583 en ocho partidos, seis como titular, perdiéndose varios por problemas físicos y sin convencer durante su etapa en un Pucela que, para más inri, perdió la categoría.
A su vuelta, y con contrato hasta el próximo junio, el central no entraba en los planes de un Claudio Giráldez que no le dio ni un minuto en una pretemporada en la que también pasó por el parte médico por algunas molestias. Tenía la puerta de salida abierta, pero nunca fue una opción para él, que insistía en permanecer en Vigo y así lo hizo. Nada parecía indicar que su situación fuera a cambiar hasta la primera convocatoria y las palabras de Giráldez, alabando su evolución en los últimos tiempos, discurso que ha ido acompañando con hechos.
Antes del duelo ante el Osasuna, en la previa, el técnico del Celta decía que preferían tener a Carl Starfelt disponible, pero que toda vez que no lo estaba, tenían «recursos, como siempre que hay bajas»; citaba ahí a Yoel Lago, Carlos Domínguez y Aidoo, subrayando que les podían «dar la misma solvencia y garantías». Unas palabras que parecían puro trámite, pero que tomaron otro cariz cuando apareció en el once. Días antes, ya lo había alabado. «Cada vez se está encontrando mejor físicamente. Está mucho más continuo en el juego, en el entrenamiento. Está mucho más competitivo. Se encuentra mejor», comentaba la semana anterior.
Cambio progresivo
En su análisis, decía que ya no estaba centrado solo en cómo se encontraba físicamente, al sentirse mejor en ese aspecto, y eso le permitía «estar mucho más concentrado y atento»· Hablaba de un cambio que venía percibiendo en un plazo de un mes. «Sabemos que cuando está bien físicamente, nos puede ayudar», decía. Este sábado, también tenía palabras sobre él, alejándose de sus minutos y destacando su buen papel. «No es fácil cambiar al último jugador. Aidoo ha estado concentrado y atento, como está haciendo en su día a día, y ha sido capaz de que no se notara ese cambio», celebraba.
Frente al Alavés, volvió a ejercer de central libre, como ya había hecho ante el Osasuna, en ese caso, con Marcos Alonso a su izquierda y Manu Fernández a su derecha. El pasado sábado, eran el madrileño y Javi Rodríguez quienes le acompañaban en los minutos finales del duelo en el que los vigueses firmaron su tercer triunfo del curso en liga, todos a domicilio y en salidas consecutivas.