Naufragio en la pizarra y en el campo

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

AFP7 vía Europa Press | EUROPAPRESS

La apuesta el Celta por el 4-3-3 no funcionó, la defensa concedió una colección de oportunidades y los cambios obligados descompusieron al equipo

29 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Dos partidos muy malos en cuatro días, con el mismo denominador común: la renuncia del Celta a su estilo de juego para intentar sobrevivir atrás, algo del todo imposible con una zaga que ofrece todas las facilidades del mundo al rival que como sucedió ayer en Elche.

Claudio Giráldez buscó un cambio de rumbo con un cambio de dibujo. En teoría, y según sus propias palabras, era un 4-3-3, aunque en defensa Hugo Álvarez intentaba cerrar como quinto hombre e Ilaix Moriba trataba de ejercer de media punta en el carril central. La idea no funcionó y el Elche fue capaz de imponer sus impresión a pares (hombre a hombre).

El segundo gran problema del pésimo día fueron las facilidades defensivas, una sangría que no pudo cortar ni la mejor versión de Radu, el fichaje del verano en estos momentos. El Elche generó ocasiones fáciles por las bandas, ganó la espalda de los centrales y puso a prueba al portero rumano. Los ilicitanos remataron en 18 ocasiones, de las cuales ocho cogieron portería, cuatro acabaron fuera y cinco fueron bloqueados. El portero del Celta hizo seis paradas, una de ellas, a Rafa Mir en el penalti. Dituro, el meta excéltico del Elche, solo tuvo una intervención en todo el partido.

Los cambios, lejos de dar refresco, fueron una losa para el Celta. El equipo echó de menos un jugador con el despliegue físico de Ilaix Moriba y terminó por hundirse por completo. El cuadro vigués no fue capaz de cortar el asedio ilicitano por las bandas, especialmente por la derecha con Germán Valera y Josan y las ocasiones se fueron sucediendo hasta que llegó el tanto del triunfo local.

Con 2-1 en el marcador, el Celta no tuvo ni el balón. Se marchó del partido con un raquítico 38,4 %, confirmando una tendencia peligrosa: los vigueses antes vivían de la posesión y se defendían con el balón y ahora esperan en bloque bajo para salir a la contra. Al cuadro vigués siempre le gustó ser vertical, pero no lo está consiguiendo. Más allá de dos derrotas consecutivas, la semana europea deja muchas señales de alarma que invitan a la preocupación. Continuar el próximo curso en Primera requiere una rápida intervención.