Una final para cumplir un sueño

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

M.MORALEJO

El Celta, que solo perdió tres partidos fuera en la segunda vuelta, visita Getafe convencido de sumar un triunfo que certifique la séptima plaza

24 may 2025 . Actualizado a las 15:32 h.

Esto es una final, en la que solo vale ganar (en principio) y el Celta está convencido de que lo hará para certificar su décimo pasaporte europeo ocho años después del último sellado. Claudio Giráldez le quitó trascendencia al partido del domingo pasado ante el Rayo, recordando que todavía quedaría una oportunidad, pero la derrota con los vallecanos retiró la red que protegía el camino del cuadro celeste hacia Europa y en la noche de este sábado, ante un rival incómodo, se lo juega todo a una carta.

Para darle plena normalidad a un partido con etiqueta superlativa, Claudio calcó las rutinas semanales. Dio lista de convocados sin incluir a todo el plantel, el equipo viaja en el mismo día de la contienda, se alojará en un hotel del centro de Madrid y por la tarde se dirigirá a Getafe para medirse a un elenco que ha perdido parte de su potencial como local (ganó cuatro partidos), pero que sigue siendo del todo incómodo: por su presión, por sus pérdidas de tiempo por sistema y porque se juega un buen pellizco económico, que no deportivo. El conjunto vigués iene que desplegar todo su catálogo de recursos para certificar el premio que se ha merecido por lo realizado a lo largo de las 37 jornada precedentes.

Porque pase lo que pase en un Coliseum que apunta a más celeste que azulón, la temporada del Celta será de sobresaliente, pero quedaría el regusto amargo no obtener la matrícula de honor cuando el sueño estaba a la vuelta de la esquina. Para empujar desde la grada, los de Giráldez tendrán como aliados a más de 3.000 celtistas en las gradas -la cira puede incluso acercarse a los 4.000-, además, con plena libertad para exhibir sus camisetas en cualquier zona del campo. Un Balaídos en plena meseta madrileña.

Desde la derrota del domingo ante el Rayo, todos los mensajes han sido en clave positiva, comenzando por el de Claudio Giráldez tras la contienda. Los célticos han repetido que dependen de sí mismos, que no hay presión, sino ilusión; que hubieran firmado afrontar la última jornada de liga en estas condiciones al principio de curso y hace un par de semanas y que el equipo está preparado para salir triunfador de la última batalla. Esa ola de empirismo debe empujar al equipo en el terreno de juego ante un Getafe que no regalará ni un solo centímetro con su presión alta aunque no pueda contar con un futbolista como Luis Milla, su brújula del centro del campo.

Sobre el papel, los vigueses son los que afrontan el partido más complicado de los tres implicados en la lucha por las dos plazas de Europa que restan por adjudicar. En Pamplona, pese a que arrancarán la última jornada fuera de los puestos continentales, están convencidos del éxito y su afición invadirá Vitoria, mientras el Rayo, ahora octavo, lo tiene en su mano y su entrenador asegura que no le encuentra diferencias a la Europa League y a la Conference League. Tanto Rayo como Osasuna llegan de subida al acto final, pero el cuadro vigués es el que manda en esa clasificación de tres y el único que tiene en su mano la séptima plaza.

Casualidades del fútbol, el Celta se juega el pase al viejo continente a domicilio, el principal desvelo de la primera vuelta corregido en la segunda, con únicamente tres derrotas a domicilio. Un quinto triunfo lejos de casa sería sinónimo de festa rachada.