Perdió en el 2005 la posibilidad de certificar en casa el objetivo, que era el ascenso, en la penúltima jornada y lo hizo a domicilio en la última
22 may 2025 . Actualizado a las 12:11 h.El Celta se enfrenta, veinte años después, a una situación que guarda algunos paralelismos con lo vivido por el equipo en junio del 2005. Porque aquel fue el equipo vigués que celebró el ascenso dos veces por la alineación indebida de Toni Moral; cuando le restaron aquellos tres puntos frente al Xerez, le ocurría lo mismo que el pasado domingo: si ganaba en su casa en la penúltima jornada, certificaba el objetivo —en aquel caso, por segunda vez—, pero perdió y quedó a expensas de vencer fuera en la última. Es lo que ahora busca este sábado, pero con una meta distinta, la clasificación europea, esta vez.
El 12 de junio del 2005, el Celta de Fernando Vázquez pasó «de la gloria a la angustia», decía la crónica de La Voz. Porque todo estaba preparado para la celebración, pero aquel duelo al que se le calculó una asistencia en torno a los 25.000 espectadores terminó en derrota viguesa ante un Eibar que a falta de dos partidos, también era un rival directo, pero que se acabaría quedando fuera de las tres plazas de ascenso directo pese a ganar a los vigueses —poniéndose a un punto—.
De tener el ascenso en su mano, a aquel Celta también le tocó hacer cuentas en la jornada final. La premisa principal era la misma que en la actualidad: si ganaba en Lleida, estaba en Primera —el objetivo en aquel caso—, como finalmente sucedió. Pero cualquier otro resultado implicaba estar pendiente de lo que hicieran el Eibar y el Cádiz, implicados en aquella pelea. El resultado de aquel partido fue un 0-2, con goles de Jandro y Perera. Como ahora, los rivales de los tres no se jugaban nada.
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Giovanella: «La rabia pasa a ser motivación»
Everton Giovanella formaba parte de aquel Celta del 2005 y lo recuerda bien. «Cuando se pierde una oportunidad así en casa, después del partido viene la desilusión y la rabia de haberla dejado escapar, pero a la vez, cuando tienes una segunda opción y lo ves tan cerca, la rabia se transforma en motivación», dice tanto en clave de aquella temporada como de la actual. Eso no quita para que ponga el foco en que no fue sencillo. «Te lo juegas todo a una carta y aparecen los nervios y la responsabilidad de intentar conseguir algo muy bueno para el club, que en nuestro caso era el ascenso y, ahora, volver a Europa», enfatiza.
Confía plenamente el brasileño en que el desenlace también será coincidente en los dos casos. «El Celta viene jugando muy bien. Creo que el otro día quizás le pudo contra el Rayo la ansiedad de un equipo joven que empieza ganando y que lo quería dejar hecho. Son cosas que pueden pasar, que pasan en todos los equipos, pero estoy seguro de que nos metemos», subraya. Si se cumple su pronóstico, no se lo piensa perder: «Quiero ir a Vigo y ver partidos europeos en Balaídos otra vez».
Jandro: «Tienes que cambiar el chip»
Jandro recuerda aquella semana que medió entre los dos partidos como «muy difícil». Pero también se fija en que encaraban la primera de esas citas «después de haber estado celebrando hasta el miércoles», cuando supieron que les quitaban los puntos. «Fue difícil mentalmente, aparte de que el Eibar tenía buen equipo y opciones de ascenso también. No estuvimos bien, nos ganaron y tienes que cambiar el chip para el partido de fuera», recalca el autor del primer gol celeste en la cita de Lleida.
Más allá de lo que está en juego en cada caso, la principal diferencia que observa es que ellos tenían «obligación» de volver a Primera tras el descenso de la temporada de Champions, mientras que ahora «luchan por un objetivo para el que nadie contaba con ellos a principio de temporada y la presión es diferente», por lo que comparte con Claudio Giráldez que la campaña ya es sobresaliente.
Y al porriñés le da «mucho mérito» en que así sea. «Se lo han ganado con su fútbol, teniendo las cosas claras, consiguiendo meter a todo el mundo en dinámica. Ha sido un buen trabajo de todos, pero creo que, sobre todo, del míster», valora. Su pronóstico también es que los vigueses competirán en Europa. «Creo que se lo merecen y que se van a meter».
Perera: «Vino mucha gente de Vigo»
El gol del triunfo de Lleida lo metió Perera, que recuerda como la segunda celebración del ascenso del 2005 estaba preparada para el partido anterior, el famoso duelo frente al Eibar en Balaídos. «Tienes todo listo para la posible fiesta, se te escapa y llega una semana complicada, de muchos nervios, fuera de casa y sin saber lo que puede pasar», cuenta celebrando que salió bien aunque los augurios no eran buenos. «El escenario no era propicio, recuerdo que hacía 40 grados. Menos mal que Jandro pudo abrir el marcador y yo, hacer el segundo», rememora.
Se fija en otra similitud con el momento actual. «Vino mucha gente de Vigo, creo que 4.000 o 5.000, igual que ahora la gente también se va a movilizar», apunta. Sobre que el otro equipo no se juegue nada, admite que «nunca sabes si es mejor o peor, porque juegan sin presión y tú, con toda la tensión posible». No obstante, agrega: «Confío en que se metan, con su fútbol, siendo fieles a su idea que les ha llevado hasta aquí. Aunque sea un rival rocoso y guerrillero, seguro que lo consiguen». Él lo seguirá «como un celtista más en la distancia»