Doblas recuerda que el de la 70/71 contaba con un muchos canteranos, era fuerte en casa y resurgió tras un cambio de técnico
16 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El Celta de la temporada 69/70 caminaba hacia el precipicio cuando Juan Arza se hizo cargo del equipo para dejarlo en Primera División y, un año después, lo llevó a su primera participación continental. Lo mismo sucede ahora con Claudio Giráldez, que en diez jornadas del curso pasado lo llevó a puerto seguro y doce meses más tarde, lo tiene a las puertas de Europa. Pero con medio siglo de diferencia, las coincidencias no paran ahí: aquel también era un Celta canterano y de mucha juventud y, además, un reloj de precisión como local: 12 victorias en Balaídos de un total de 15.
«Hay varias similitudes entre este Celta y el primero europeo», comenta Paco Doblas, integrante de aquella primera plantilla continental y una de las leyendas celestes en vida. El delantero recuerda que en aquel equipo también «había gente de la cantera como Manolo, Costas, Villar o Rodilla», así como otros muchos jóvenes que fueron llegando al proyecto: «Era un equipo compensado con otra gente joven que veníamos de fuera como Juan Fernández o yo, que teníamos 20 años. Yo llegué con 19, venía del Langreo de Segunda». A diferencia de ahora, entonces los clubes apenas tenían estructura de cantera, que en el caso de los vigueses era inexistente: «Entonces no había cantera en el Celta y del juvenil pasabas al primer equipo como fue el caso de Manolo, entre otros. Entonces no había un segundo equipo».
La segunda coincidencia fue el cambio de entrenador al final de la temporada anterior para solventar una situación complicada. Roque Olsen había comenzado la campaña, José Villar fue el técnico puente durante un partido y en las últimas seis jornadas, el entrenador navarro salvó al equipo para llevarlo a la UEFA al año siguiente con un excelente sexto puesto. Doblas da mérito a Arza, pero habla, sobre todo, del plantel de aquel equipo: «Arza estuvo con nosotros dos años yse notó, pero creo que teníamos muy buenos jugadores como Castro, Costas, Manolo, Almagro, Lezcano... Teníamos una plantilla muy buena con gente muy joven. Los mayores eran Rivera, que era un placer verlo jugar, y Jiménez».
En este sentido, considera muy importante tener a algún jugador veterano y contundente. «Hay que potenciar los equipos, se tienen que compensar con cantera y algún veterano, algún profesional que sepa poner a la gente en su sitio, que dé alguna patada de vez en cuando, que se haga sentir en el campo».
Aquel equipo venía de ascender y ahora el Celta lleva más de una década jugando en Primera, pero Doblas vincula ambos extremos al giro radical experimentado por el conjunto vigués: «Habíamos ascendido y en dos años nos metimos en Europa, fue muy pronto, como ahora, porque ha cambiado un poco la estructura del Celta y la filosofía».
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Sin perder en casa
La tercera similitud aparece en el fortín de Balaídos y en que el equipo juega mejor ante los grandes. «A nosotros siempre nos pasaba lo mismo, jugábamos mejor con los equipos grandes que con los de abajo en Balaídos, que también era un fortín como ahora. Aquí ganaba muy poca gente». Aquella temporada no perdieron un solo partido como locales y únicamente cedieron tres empates, uno de ellos ante el Barcelona. Por el contrario, ganaron 12 de los 15 encuentros disputados como local. Esta campaña los de Claudio Giráldez llevan once y aspiran igualar las doce de aquel año mágico el domingo ante el Rayo.
La principal diferencia entre estos dos Celta estaba en el juego, que venía marcado por el estadio del campo. «Ahora el portero saca con la mano y entonces era difícil porque en Balaídos no rodaba el balón». Aun así, hicieron historia.
«Amigos míos de fuera me llaman y me dicen: ‘Qué bien juega el Celta’; eso es un orgullo»
Doblas también es de los que piensan que el Celta vive «un año muy especial, con gente de la cantera que sabe jugar muy bien el balón. A mí me encanta, porque rasea la pelota, la lleva por el suelo, me gusta mucho verlos jugar», comentando ufano: «Gente amiga mía que no está en Vigo, sino en otros lugares, me llaman y me dicen: ‘Qué bien juega el Celta’, y eso es un orgullo».
Piensa que el equipo vigués necesita algún fichaje con experiencia, como Marcos Alonso: «Lo veo con un recorrido muy grande, pero hay que apuntalar con gente que tenga la misma forma de jugar, que sean buenos jugadores y que aporten experiencia, como puede ser el caso de Marcos Alonso.