Europa requiere una machada

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

Oscar Vázquez

El Celta busca reencontrarse con el triunfo en Balaídos y afianzar su candidatura continental ante un Villarreal que defiende la zona Champions

23 abr 2025 . Actualizado a las 11:42 h.

El Celta se encuentra inmerso en su particular Tourmalet de la segunda vuelta y el reto es salir vivo de esta fase de calendario de alta montaña y mantener la llama del sueño por Europa más allá del 4 de mayo, el día que toca visitar al Real Madrid. En la trilogía que el conjunto de Claudio Giráldez está afrontando en la actualidad, hoy le espera la segunda etapa, la única que se juega en casa y donde está depositado el botín de la esperanza para sumar un triunfo que permita a los celestes seguir en la pelea continental en igualdad de condiciones con sus rivales. El problema es que el visitante es el Villarreal, con un plantillón y una amenazante tarjeta de presentación: a domicilio ha sumado 30 puntos, los mismos que el cuadro vigués como local.

La etapa de este miércoles, llena de puertos de primera categoría, se presenta como un desafío apasionante. Para comenzar, el Celta no ha sido capaz de ganar en sus dos últimas comparecencias en casa, ante rivales de la planta baja, cortando así un excepcional desempeño en Balaídos. Un punto de seis es el bagaje actual y pese al inmenso potencial del Submarino, los célticos necesitan recuperar el pulso en un estadio municipal vigués que presentará un gran aspecto pese a ser un día laborable. Si los de Claudio Giráldez fuesen capaces de sumar los nueve puntos que les restan por jugar en su campo, el objetivo continental estaría a la vuelta de la esquina.

El partido llega tres días después de la derrota en el 98 y por un penalti de VAR ante el líder de la liga, el Barcelona. Perder así, y más después de marcar tres goles a domicilio, parece un golpe descomunal, pero también la constatación que los celestes están para competir ante cualquier rival, por mucha plantilla que tenga el Villarreal en este caso. El arbitraje de Alberola Rojas es otra meta volante a explorar. Los dos equipos llegan con recelo y el castellano manchego está obligado a firmar un arbitraje perfecto para no alimentar el fuego de la desconfianza.

Todo indica que el Celta llevará la manija del partido ante un rival que puede combinar el juego de posición con el ataque estático, pero que es especialmente bueno en las transiciones, con las que mata a sus rivales. Además, lleva el gol en sus genes y sus 55 goles son la tercera mejor marca de todo el campeonato. Los vigueses son los octavos con 47, una cifra que no está nada mal.

Estos datos y el precedente del 4-3 en la ida invitan a pensar en un partido movido, con el Villarreal buscando certificar su plaza de Champions y con el Celta peleando por unos puntos que le dejen con vida cuando vuelva a la liga de los terrenales.