El entrenamiento del Jueves Santo reafirma el gran momento del celtismo

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

Más de 3.000 aficionados arroparon al Celta en Balaídos dos días antes de la visita al Barcelona

17 abr 2025 . Actualizado a las 16:25 h.

Acababan de dar las 10.00 horas y en Balaídos se registraban ya largas colas en las puertas donde había personal de seguridad, lo que indicaba que por allí se podría acceder al estadio para el entrenamiento abierto del Celta programado para este Jueves Santo, una hora más tarde. Algnos niños aprovechaban para dar unas patadas al balón mientras sus padres o acompañantes esperaban turno y las camisetas y bufandas celestes asomaban por todas partes. Los más impacientes entre los de corta edad preguntaban que cuánto faltaba. Finalmente, se pudo entrar algo antes de lo previsto, y ahí se deshicieron algunas colas, porque muchos de los presentes echaron a correr para tomar asiento.

Finalmente, algo más de 3.000 celtistas poblaron la grada de Tribuna y una pequeña parte de Marcador. Estuvieron lejos de los más de 5.000 del pasado enero, pero los presentes lo vivieron con intensidad; además, la lluvia hizo acto de presencia poco antes, pero respetó el tiempo que los futbolisas estuvieron ejercitándose. Pasados unos minutos de las 11.00, jugadores y cuerpo técnico aparecieron sobre el césped dedicando una ovación a la hinchada que esta devolvió. Y, a partir de ahí, se ejercitaron durante alrededor de una hora en una sesión distentida en la que apenas participó Jailson, aquejado de un golpe. Los lesionados Carl Starfelt y Jones El-Abdellaoui estuvieron menos de media hora sobre el césped, haciendo carrera y tocando balón.

Los demás comenzaron activándose con un ejercicio de una especie de balonmano -«ojalá nuestros entrenamientos fueran así», le decía un joven celtista a su amigo mientras observaba esa parte-, para luego jugar un partidillo y trabajar también el centro-remate en la parte final. Todo, en presencia de la presidenta, Marián Mouriño; el director de fútbol, Marco Garcés; el director de instalaciones y relaciones institucionales, Carlos Cao, y los consejeros Antón Álvarez y Miguel Álvarez, entre otros responsables y trabajadores del club. Mouriño incluso se acerco a conocer in situ la nueva grada supletoria situada en Gol, que se llevó muchas miradas como la gran novedad en el estadio.

Se celebraron goles con entusiasmo, se aclamó a los jugadores y alguno incuso consiguió un saludo de su ídolo -Borja Iglesias, en este caso- en pleno entrenamiento a base de gritarle a pleno pulmín. Concuido el entrenamiento, fue el momento de las fotos y las firmas, y todos los célticos se armaron de paciencia para atender a todos los aficionados posibles. Pero, sobre todo, el más reclamado siempre, Iago Aspas, que no paraba de echase carreras hacia el banquillo para coger más tarjetas cada vez que se le termibaban. Tampoco faltaron los balones firmados lanzados a la grada ni las fotos, para las que todos pusieron sus mejores sonrisas.

En la rueda de prensa posterior, decía Claudio Giráldez que esto era lo menos que podían hacer por la afición a cambio del cariño que reciben a diario. «Es un día para el celtismo, para darles ese cariño a los niños, que no tienen colegio. Lo hicimos el año pasado, lo hicimos en Navidad y ojalá lo hagamos todas las veces que sea posible. Es una manera de devolver ese cariño y de darle al aficionado todo lo que ellos nos dan a nosotros. Es bonito ver esa sinergia que hay entre afición y jugadores», concluía.