La contratación del entrenador dispara la ilusión de un Celta que afronta una temporada especial con un cambio de modelo y con la afición entregada
11 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.El Celta afronta la temporada de su centenario subido a la ola de la ilusión. Un tsunami provocado por el fichaje de Rafa Benítez para el banquillo. El madrileño, campeón de Europa en su día, acapara todos los focos en un conjunto vigués que afronta su duodécima campaña consecutiva en la élite, el segundo período más largo de toda su historia. Lo hace, por el momento, con cuatro fichajes y con la esperanza de vivir un año tranquilo después de un lustro cargado de sofocos.
EL ENTRENADOR
Cambio de modelo y filosofía
A lo largo de la era Mouriño, y salvo contadas excepciones, el Celta siempre había apostado por entrenadores de perfil bajo, recién llegados a la liga o especialistas en supervivencia en los momentos delicados. Tampoco en la escala salarial el entrenador sobresalía de un modo especial. La apuesta por Rafa Benítez rompe con el pasado, porque el Celta contrató a un técnico de primer nivel, con un currículo envidiable y con una idea de fútbol distinta a la tradicional en Vigo. De la posesión y de vivir en campo contrario, el Celta pasa a la intensidad, el bloque medio en un 4-4-2 definido y el contragolpe como arma predilecta en ataque. Pero, por encima de todo, Benítez ha disparado la ilusión en la afición.
FICHAJES
Cuatro novedades en un plantel continuista
Al margen de los sobresaltos que todavía pueda deparar el verano, el Celta ha realizado cuatro incorporaciones hasta el momento: el extremo Jonathan Bamba, el lateral Manu Sánchez, el centrocampista Carlos Dotor y el central Carl Starfelt y falta por llegar, al menos, un portero. A ellos hay que unirles la compra en propiedad de Carles Pérez. Hasta ahora, el Celta se ha gastado unos 17 millones en fichajes, una cantidad inferior a los ingresos, ya que dio salida a tres cedidos (Rubén, Toro Fernández y Orbelín) y vendió a Javi Galán al Atlético de Madrid por 15 millones, aunque de esa cantidad hay que deducir la compra de Manu Sánchez. De la temporada pasada continúan por el momento en el equipo 14 jugadores, uno de ellos, Gabri Veiga, cuyo futuro podría estar en el Nápoles si el campeón de Italia mantiene el órdago. De salir el porriñés por 40 millones, el Celta tendría que ir al mercado, aunque no podría destinar esa cantidad a fichajes (la Liga hace una media de las ventas de los tres últimos años).
AFICIÓN
El club tuvo que desatender altas de abonados para quedarse en 20.000 socios
El aforo actual de Balaídos es de 24.900 espectadores y, teniendo en cuenta la incertidumbre que rodea la obra pendiente en la grada de Gol, el Celta decidió dejar espacios para los abonados de este fondo en otras gradas del campo en caso de traslado. Eso significó que no pudo atender todas las demandas de altas de socios por primera vez en su historia y se plantase en los 20.000 abonados, dejando el resto de los espacios para compromisos, afición rival y otras exigencias de la Liga. El efecto Benítez, el himno del centenario y la propia efeméride parecen el caldo de cultivo para este resurgir del celtismo. La entrada del Quinocho es un buen ejemplo.
TIEMPO DE CAMBIOS
El método Marián Mouriño se hace visible
La temporada 2023-2024 es el año cero después de Antonio Chaves. El ejecutivo que sacó al Celta del proceso concursal puso fin a 15 años de estadía en el club dos días después de la salvación ante el Barcelona, y Marián Mouriño, que a final de año se puede convertir en la primera presidenta del club en sus cien años de historia, asumió las riendas e inició un proceso de cambio que puede apreciarse de un modo palmario en el despido de Santi Mina después de su segunda condena por abuso sexual. Marián se trazó como premisa que el fútbol y el primer equipo sean el epicentro del Celta, algo que había pasado a un segundo lugar en favor del factor empresa. Eso, sin perder el norte económico que ha convertido a los celestes en uno de los clubes más saneados.
LUÍS CAMPOS
Reválida para el modelo de asesor deportivo externo
El segundo año de contrato se antoja clave para Luís Campos. El luso tiene ahora poder casi absoluto, en concordancia con Benítez, para formar la plantilla y este curso está obligado a acertar después de un estreno de sombras y luces. El gran cambio es que el Celta es un equipo abierto a vender y con soluciones para comprar.