El Celta renovó su compromiso con la victoria realizando un partido solvente
21 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Balaídos recibió al 2022 como despidió al 2021. El Celta renovó su compromiso con la victoria realizando un partido solvente, en el que supo aprovechar sus momentos de inspiración ofensiva para alcanzar una ventaja que supo defender con sobriedad durante la segunda parte. Tres puntos que parecen afianzar la tendencia de recuperación iniciada ante el Espanyol y que esperemos que sirvan para alejar esa irregularidad de la que ha hecho gala el equipo en esta primera parte del campeonato.
El Celta está construido alrededor de la calidad técnica de sus jugadores. Es un equipo que necesita como el comer el juego de asociación y por ende necesita la inspiración de los Brais Méndez, Denis Suáez, Iago Aspas, Santi Mina… para marcar las diferencias. Una inspiración que por norma general depende de más factores más allá de la calidad, como pueden ser la autoconfianza, el nivel de activación, la motivación externa… Pero en un juego tan igualado en el que a priori destruir es más sencillo que construir (salvo para los grandes), el primer paso para ganar suele ser defender bien.
Y los dos goles en los últimos cinco partidos parecen ser la constatación empírica de la mejoría defensiva de los celestes. La entrada de Joseph Aidoo en el equipo titular, de una manera o de otra, ha apuntalado al equipo con la consolidación de la línea que más dudas ha ofrecido desde el comienzo de temporada. Pero también creo que habría que contar con otros factores desencadenantes de esa mejora, como son el crecimiento y consolidación de Fran Beltrán como sostén del centro del campo, el equilibrio defensivo que ofrece la apuesta por el doble pivote, que consigue una reducción de los desplazamientos que los interiores tienen que hacer para cerrar por dentro. Se favorece de esta manera su mayor participación en las ayudas defensivas e incluso la sensación de que el equipo defiende más corto.
Sin embargo, a los célticos les costó entrar en el partido y los 15 primeros minutos bien pudieron haber escrito un guion distinto, hasta que apareció Hugo Mallo. Primero, de manera involuntaria, enfriando las ínfulas visitantes. Después, avisó rematando la primera llegada de los vigueses y cuando el partido se igualó, inició y terminó una jugada a tres en la que Franco Cervi, en la posición del 9, asistió de cara para que el lateral vigués igualara la contienda.
Recordando la historia más reciente, uno de los hándicaps que mermaba el juego ofensivo del Celta era la incapacidad para darle amplitud al juego y desbordar por banda. Y una de las cosas que hay que reconocerle a Eduardo Coudet es que ha recuperado el juego exterior del equipo. Y en una de estas, Denis cayó a la izquierda, combinó con Aspas y este puso el balón para que Mina hiciera prevalecer el talento.
La segunda parte fue necesaria. Necesaria para el equipo, para consolidar sensaciones, para ganar autoconfianza, para afianzarse defensivamente, para cerrar un partido con la portería a cero… Necesaria para que después de una semana de incertezas en la que se esperaba el siguiente paso, este haya sido hacia adelante.
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