Horror con el nuevo formato de Copa

M. V. F. VIGO

GRADA DE RÍO

LOF

El Celta lleva cayendo a las primeras de cambio desde las semis del 2017 y no han pasado más de dos rondas con el sistema actual

06 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando el sorteo deparó al Celta el enfrentamiento contra el Atlético Baleares, muchos se acordaron del sinsabor de Ibiza un año antes, el 5 de enero del 2021. Y vivido ayer fue casi una reedición de lo sucedido 365 días antes. De nuevo una eliminación de la Copa del Rey frente a un equipo de inferior categoría y dando una imagen muy por debajo de lo que se espera.

Los vigueses cayeron con sus grandes nombres propios sobre el terreno de juego, incluso un Iago Aspas al que Eduardo Coudet recurrió como última bala, pero que no pudo hacer milagros. Los baleares se adelantaron muy pronto y el Chacho, nada dado a ello, realizó ya cuatro sustituciones al descanso. Ya en la recta final, echó mano del moañés justo después de que Brais Méndez consiguiera el empate (aunque con el cambio preparado de antes de que se igualara el marcador).

Esta eliminación se suma a una serie de borrones consecutivos que el Celta ha ido protagonizando desde que alcanzó la semifinal del año 2017. El mes de enero, o incluso de diciembre, ha sido el límite del equipo vigués en un torneo que siempre ilusiona a la afición y que incluso los jugadores han llegado a marcar como objetivo —lo hizo Santi Mina tras eliminar al Andorra en el cruce anterior—, pero en la que los célticos se han acostumbrado a decepcionar rápido.

Una decepción tras otra

Tras caer en aquella fatídica semifinal de vuelta en Mendizorrotza hace casi cinco años y con Eduardo Berizzo en el banquillo, en la temporada 2016/2017 los vigueses solo avanzaron una ronda, dejando fuera al Eibar y siendo apeados por el Barcelona (1-1 esperanzador en Balaídos y contundente 5-0 en el Camp Nou). Pero todavía no se había implantado el actual sistema y caer ante los culés entraba dentro de lo lógico para el grupo que en ese momento dirigía Juan Carlos Unzué.

También con el formato antiguo, en un año convulso en el que por el banquillo vigués pasaron tres entrenadores, el Celta no pasó de la primera ronda en la temporada 2018/2019. De hecho, en la ida de la eliminatoria frente a la Real Sociedad (1-1 en Balaídos), todavía estaba Antonio Mohamed en el banquillo, mientras que en la vuelta (2-0) en Anoeta, era Cardoso el que estaba al frente. En esa edición, dijeron adiós todavía en el mes de diciembre.

Pésimo balance

Ya con el nuevo formato, el balance del equipo vigués es muy pobre. En el curso 2019/2020, no tuvieron problemas para dejar fuera a partido único a dos equipos muy humildes como la Peña Azagresa (0-2) y el Mérida (1-4). pero ya cayeron ante un rival de inferior categoría como era el Mirandés (2-1 pese a lograr forzar la prórroga).

Ya el curso pasado, solo consiguieron superar al humilde Llanera (0-5) para luego sucumbir ante el Ibiza (5-2) en un 5 de enero negro que ayer tuvo su reedición después de haber necesitado la prórroga para eliminar al Andorra después de deshacerse del Ebro. Una temporada más, al Celta solo le queda la Liga tras una noche para olvidar.