El portero Fermín Hortas recuerda la primera visita de un filial del Celta, entonces el Gran Peña, en 1974 a Riazor para medirse al Deportivo en la liga
13 dic 2020 . Actualizado a las 16:25 h.La visita del Celta B mañana (17 horas) a Riazor no será la primera de un filial del Celta para medirse al primer equipo del Deportivo, aunque sí un equipo dependiente. El único precedente en liga lo marcó el Gran Peña en septiembre de 1974. Recién ascendido a una Tercera de cuatro grupos (como la extinta Segunda B), visitó a un conjunto coruñés que acababa de caer de la Segunda División. Los blanquiazules ganaron por 2-1 después de remontar con un polémico penalti.
«Antes de nada quiero dejar claro que ha sido un penalti injusto. Luego vi por qué lado me iba a tirar Rabadeira y faltó poco para que impidiera el gol», decía Fermín Hortas del penalti en La Voz de Galicia del 17 de septiembre del 74. Hoy, 46 años después, recuerda la guerra que el filial vigués le dio a su oponente. «Fomos quen de crearlles moitas complicacións, para gañarnos sufriron moito», rememora el portero de Cesantes. El titular del cuadernillo de La Voz de Galicia rezaba: «Rondó la sorpresa» con una imagen de una parada de Hortas.
El entonces Gran Peña Celtista se adelantó en el marcador a los 12 minutos con un gol de Lito, en el que los locales reclamaron fuera de juego. A los 21 minutos llegó el penalti, por unas manos discutidas, y en la segunda mitad, Piño remató de cabeza una jugada personal de Castro. «Ganó el Deportivo faltando 10 minutos», titulaba la crónica.
Como ahora, las diferencias entre los dos conjuntos eran abismales. «Nós eramos un equipo con xogadores saídos dos xuvenís do Celta moitos, aínda que eu viña do Choco, e o Deportivo era un equipo máis feito e moito máis profesional. Eramos xente inexperta comparada con eles. Rapaces novos, entre 19 e 21 anos, con moitas condicións», comenta el portero, que se acuerda de la escenografía con nitidez: «Aquel partido foi no antigo Riazor, aínda non estaba remodelado». Y acostumbrados a Barreiro, y con el Deportivo enfrente, todo eran alicientes para aquel equipo plagado de jóvenes talentos, algunos ya con ficha del primer equipo vigués, pero cedidos al Gran Peña, para firmar el mejor partido posible. «Xogamos moi motivados, e tivemos moitas ocasións, aínda que o dominio foi deles», algo que no está tan claro para esta ocasión teniendo en cuenta la apuesta futbolística que están desplegando los de Vázquez.
Aquel curso, el Deportivo fue el primero del grupo de Tercera y acabó volviendo al fútbol de plata con 56 puntos, mientras que el Gran Peña Celtista fue cuarto por la cola y terminó descendiendo al fútbol autonómico. «Tiñan un bo equipo e moita máis experiencia ca nós», resume en pocas palabras Hortas, que más tarde, igual que los hermanos Sanromán, Carnero y Martínez, acabarían en el primer equipo vigués.
Ahora los coruñeses vuelven a ser el primer clasificado y el conjunto de Onésimo Sánchez busca un sitio en el grupo intermedio del subgrupo para poder optar a la Segunda B Pro.
Leer más: Riazor, próxima parada del Celta B