Sin patrón de juego y sin rendimiento individual

Escribá no parece haber dado con la tecla después de nueve jornadas


Vigo

La falta de una línea de juego definida, de un plan alternativo para cambiar la dinámica de los partidos y el rendimiento de los futbolistas son los principales aspectos que se le imputan a Fran Escribá. El valenciano no ha dado con la tecla después de nueve jornadas y eso se traduce en una complicada situación clasificatoria sazonada con la imposibilidad de ganar a domicilio y de encadenar dos victorias consecutivas.

FILOSOFÍA

La falta de una idea definida de juego

Nueve jornadas después, el Celta todavía no tiene una idea definida de juego y un plan para le permita ser un equipo redondo. Creció en defensa (salvo en el segundo tiempo de Mendizorroza) pero a cambio de perder gran parte de su poder ofensivo. El equilibrio es la asignatura pendiente de Escribá, que salvo contadas excepciones siempre se ha decantado por el 4-4-2 como dibujo.

RENDIMIENTO

No exprimir todo el potencial de la plantilla

Es la principal crítica que recibe el técnico valenciano. El Celta ha reunido a uno de sus mejores elencos de futbolistas y muchos de ellos no están dando su mejor versión, ni los nuevos y ni los que ya formaban parte del plantel la temporada pasada. Aidoo, que también tiene sus lagunas en la salida de balón, se está llevando los mayores elogios, seguido por Rubén. No parece buena noticia para el equipo que un central y un portero sean los más destacados.

PREVISIBLE

Un equipo con un solo plan de juego

El Celta se ha convertido en un equipo previsible y fácil de defender para los rivales, sin plan B ni capacidad de sorpresa. Incide en la salida de balón con uno de los mediocentros metiéndose entre centrales, abusa del pase en muchas zonas del campo y siempre intenta finalizar por el pasillo central, con poca tendencia, además, a ensayar el disparo desde fuera del área. Las bandas, por la confección de la plantilla, apenas existen, lo que permite a los adversarios centrar sus esfuerzos en el juego interior para neutralizar a los célticos. El contragolpe, que se podía ejecutar con Santi Mina, tampoco aparece.

LA MANTA

Mejorar atrás a costa de desaparecer arriba

Los últimos técnicos que han pasado por el Celta centraron sus desvelos en disminuir la sangría defensiva y Fran Escribá es el único que lo ha conseguido en este arranque de liga, pero a costa de convertir el tradicional poderío ofensivo del Celta en un recuerdo del pasado. Los celestes han bajado de 13 a 11 los tantos recibidos pero a cambio se han dejado ocho goles a favor por el camino: 13 el curso pasado y cinco en la actualidad. Fuera de casa solo un gol a favor en cuatro partidos (seis hace un año).

INTENSIDAD

Cinco faltas en todo el partido ante el Alavés

El Celta está obligado a morder como el que más pese a su repertorio en ataque y los números ponen en duda la intensidad. Ante el Alavés, en un partido de mucho juego directo y presión, los célticos solo cometieron cinco faltas en todo el partido por las 20 de los alaveses. Demasiado pocas intercepciones para una contienda tan dura.

Los números

Sin triunfos fuera y sin dos victorias seguidas

Escribá tiene dos cuentas pendientes desde que llegó a Vigo en marzo. Su Celta no ha encadenado nunca dos victorias consecutivas (sí sumó cuatro puntos en dos partidos) y fuera de casa ya acumula 16 contiendas sin volver con los tres puntos. Esta falta de continuidad ha privado a los celestes de visitar posiciones más lustrosas de la tabla. Lleva medio año moviéndose por el furgón de cola.

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Sin patrón de juego y sin rendimiento individual